Nido Blando

Cantar la Patagonia 

Marisa y Cristina, dos docentes de música de Bariloche, unieron su talento para crear una maravillosa y única manera de cantarle a nuestra región: con juegos sonoros, imágenes y mucha pasión. Así, componen canciones para los más chicos, inspiradas en la patagonia natural. Ellas son La Maroma.
lunes, 30 de diciembre de 2019 · 10:26

Por Cecilia Russo. Colaboración especial para 100 pájaros volando desde Bariloche.

Marisa Di Giambatista y Cristina Villafañe nos invitan a viajar, sin gastar un sólo Peso; solamente hay que invertir en tiempo de música. Con su grupo La Maroma, se puede viajar del lago al mar, pasando por la montaña, Los Andes, la estepa, los ríos y las extensas playas patagónicas. Y, en ése trayecto, le cuentan-cantan a los más chicos - y a los no tanto - como es la flora y la fauna del lugar, con ritmos folclóricos y autóctonos.

La prehistoria de La Maroma data del 2009, cuando Parques Nacionales decide sacar un disco con las canciones que Marisa componía para los niños del jardín de infantes en donde trabajaba. “Vi la necesidad de hacer canciones para que ellos conocieran más de la flora y la fauna de donde vivían. Ahí Parques Nacionales se enteró y empezamos a trabajar en conjunto”, recuerda.

Florcita de amancay, que llegas y

nos traes,

anaranjados rayos que del sol

fuiste a buscar.

Fragmento canción "Florcita de Amancay" - La Maroma

Después de eso, La Maroma llega a Paka Paka, con la serie “Canciones del Bosque”, ilustrada por Pablo Bernasconi (que también produce sus obras desde Bariloche). Los capítulos (que se pueden ver en el canal de Youtube de La Maroma Bariloche) recorren el disco “Florcita de Amancay” que describe los ambientes de la Patagonia con canciones y recursos audiovisuales muy cuidados.

“La experiencia de Paka Paka fue maravillosa y más con un dibujante como Pablo y el equipo del centro de audiovisuales de la Universidad de Río Negro. Está todo supervisado, no hay una flor que no sea autóctona; la filmación de las aguas, la corteza de los árboles, todo, es de un cuidado increíble. Para mí fue un gran regalo”, destaca Marisa. 

La Maroma es una movida grande

Con todo ese movimiento, el viaje de La Maroma comenzó a unir. “Una vez un gaucho nos contó que la maroma es una soga que ata a una tropilla de caballos para que no se pierdan y vayan todos juntos, entonces se escuchaba el galope de tantos caballos juntos. Nos gustó esa imagen del movimiento, del equilibrio y de la movida grande. Con esa pasión”, cuenta Marisa.

Lechucita caburé, 

quién te ha visto y quién te ve.

Por delante o por detrás…

Tus ojazos ¿Dónde están?

Fragmento canción "Lechucita Caburé" - La Maroma

Además, Marisa reconoce: “para mí La Maroma es algo hermoso porque me permite unir las dos cosas que me encantan: los niños y la docencia, con la música; y con las composiciones propias, es otro deleite”. Y se atreve a apostar que “en la música con los niños, no hay vuelta: o les gusta o no les gusta. No es como otro público que se queda calladito y te aguanta igual. La música para niños, les encanta o no, y te lo demuestran. Y la devolución es maravillosa. La otra vez vino un nene que está en 5° grado y nos conoció cuando estaba en 1° y escribió un cuento en base a las canciones sobre un pájaro carpintero que ayudaba a otros animales. O, hay mamás que nos dicen ´la merienda es con ustedes, es con La Maroma´. Eso es impresionante”.

Maroma for export

En 2017, Marisa y Cristina tuvieron el privilegio de llevar a La Maroma de gira por España e Italia; y en 2018, por Estados Unidos. Y, con ellas, el relato de una Patagonia inmensa, llena de animales místicos: “Les llama mucho la atención la inmensidad, especialmente en Europa. Lo recóndito que son los lugares, lo que nos falta por ver, lo inexplorado que está todo. Y eso les apasiona. Son animales totalmente distintos a los comunes”, explica Marisa. Y agrega: “Hace poco nos escribieron desde Hawai diciendo que tenían el disco. En Madrid, mi hija se encontró a unos maestros, en una plaza, haciendo la canción El Pájaro Carpintero. Y de El Pudú Pudú nos pidieron la traducción desde Polonia”.

Pudú pudú, así me llamas tu.

Pudú pudu, yo vivo aquí en el sur.

Rapidito por el bosque

correteando siempre estoy.

Como pasto muy tranquilo

y a pasear me voy.

Fragmento canción "El Pudú Pudú" - La Maroma

Cada composición guarda relación con la flora y la fauna, el lugar donde habita, la naturaleza que la rodea y la música que la acompaña: “Soy Hulliín tiene aire del ritmo del escondido, porque es un animalito muy difícil de encontrar; o El Cóndor, lo pensé con un ritmo bien andino, ese aire de vidala, ciqus y charango. El Gato Huiña, es un gato. Maitén, mi buen maitén, que es sobre el árbol sagrado de los mapuches, tiene un aire de loncomeo, una danza típica de la región. Y La Bandurria es una cumbia muy colorida y divertida que habla de un ave que une a toda la región”.

Cada presentación de La Maroma, necesita entre 60 y 70 instrumentos en el escenario, además títeres, muñecos, imágenes y videos. “En Picaflor, todos son sonidos de pájaros y silbatos. Para cada canción, hay un clima sonoro. También está la canción El Ñire que es un trabalenguas con la letra ñ. Ahí resaltamos más la letra, lo vocal, antes que lo sonoro. Hay una cosa muy pensada de los ritmos”, expresa Marisa. 

Mil colores muy brillantes

tus plumitas lucirán.

Tan pequeño y tan bonito,

siempre alegre estás.

Fragmento canción "El Picaflor" - La Maroma

Una maroma de inspiración

¿Qué inspira a La Maroma? Marisa reflexiona la respuesta y nos la comparte casi en poesía: “La conexión con el observar, el estar presente en medio de la naturaleza. Nos pasa de que el contacto con estos seres vivos nos llega de una manera especial y nuestra forma de expresar esas sensaciones, es a través de la canción". 

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