Nido Antiprincesas

Josefina Padellaro, es rugbier y es Puma

De niña iba a la cancha con su papá a ver a su hermano Diego que jugaba al rugby. De grande, es su papá el que no se pierde ni uno de los partidos en los que ella brilla con la camiseta de Las Pumas.
miércoles, 06 de marzo de 2019 · 17:39

Por María Marta Martínez

Josefina es de Catriel (Río Negro). Hace 4 años que forma parte del plantel de Las Pumas (Seleccionado Nacional Argentino de rugby femenino) y con sólo 21 años ya tiene la experiencia y la inteligencia de quienes conocen la gloria.

Viene de una familia numerosa, son 6 hermanos, 4 mujeres y 2 varones, quienes junto a sus padres la acompañan siempre desde que comenzó a jugar al rugby a los 14 años, y nunca más paró. Fue Campeona 3 veces con su equipo de Catriel. Con sólo 15 años llegó al seleccionado Femenino del Alto Valle (era las más chiquita de todas) y a los 17 se fue a vivir a Neuquén para entrenar en el Neuquén Rugby Club. No tardaron en poner la mirada sobre ella quienes comandan la Selección Nacional, a la cual también llegó siendo la más cachorra del equipo.

Foto: "Tengo buen pase y tengo buena visión de juego. Técnicamente me siento bien y siento que puedo aportarle muchas herramientas al equipo", dice Josefina.

¿Cuándo supiste que este era el deporte que querías practicar, y no otro?

La verdad es que yo hacía patín artístico antes, nada que ver (risas). Después empecé rugby y seguía yendo a patín hasta que me caí en patín y me golpee muy fuerte la muñeca y mi mamá me dijo que tenía que elegir y elegí rugby. Pero fue más que todo por mi hermano, él jugaba al rugby entonces yo lo iba  a ver a la cancha. No tenía mucha idea del deporte, no era fanática pero cuando me dijeron que se armaba el equipo me dieron ganas y desde ese día no dejé nunca más.

¿Cómo comenzaste?

Arranqué en el Catriel Rugby Club. Era chiquita, jugaba con los varones porque tenía 14 años y recién a los 15 podía jugar con mujeres. Después se amó el equipo y salimos campeonas 3 años seguidos con Catriel. Empecé a viajar a Neuquén para entrenar con el seleccionado del Alto Valle jugué con ese seleccionado contra la selección de Chile y ahí me estuvieron viendo. Después, vino el entrenador de Las Pumas a ver unos partidos que tuvimos en Neuquén y me dijo que era chiquita, pero que siga entrenando (risas). En 2014 me entrenador de la Selección del Alto Valle me dice que me tenía que testear para una concentración nacional. Y los primeros días febrero de 2015 me llamó el entrenador de la Selección Nacional diciendo que me convocaban a una concentración y a viajar a Hong Kong a jugar un torneo.  

Foto: El único desafío posible para ella, es ser cada día mejor. 

¿Qué fue lo primero que hiciste cuando te enteraste que habías entrado al seleccionado nacional?

Estaba en mi casa. Fue en febrero. Estaba sentada en el sillón mirando tele con mi hermana más grande y me llegó un mensaje del entrenador de la selección diciéndome: “Hola Josefina. Necesito charlar con vos, cuando puedas contáctate conmigo”. Lo llamé por teléfono, no me atiende y me escribe: “Estoy en Las Vegas, te llamo cuando llegue en una semana”. Las Pumas estaban en Las Vegas en ese momento. Y bueno, fue re loco. Una semana esperando el llamado. Después me llamó, me dijo que me haga todos los papeles y permisos (porque era menor), porque había muchas posibilidades de que viaje a Hong Kong. Y el día que me llamaron y me dijeron que iba, no lo podía creer.

¿Cómo fueron tus primeros pasos con Las Pumas?

Yo tenía 17 años. La verdad que mucho no las seguía, sabía donde jugaban y conocía dos o tres caras. Y fue muy loco porque era una concentración de 20 chicas y viajamos 12 a Hong Kong y yo era la nueva y era la más chiquita de todas. Ellas ya tenían jugadas y yo me tuve que aprender todo esa semana previa que estuvimos en La Plata. Pero re bien, eran todas re copadas. La mayoría es del interior. Me aceptaron re bien y eso que había mucha diferencia de edad. Yo tenía 17 y la más grande tenía 39 años. Ese primer año fue uno de los mejores. Tuve la oportunidad de jugar una clasificación a los Juegos Olímpicos, conocí una villa olímpica, fui a un Panamericano en Canadá que fue uno de los mejores viajes que tuve y esas cosas te marcan un montón.  

Foto: Día de entrenamiento con Las Pumas en el CENARD (Buenos Aires).

Ser deportista de alto rendimiento tiene sus cosas lindas y también sus sacrificios. ¿Qué fue lo más duro en tu camino a ser una Puma?

No sé, porque la verdad me gusta mucho hacer lo que hago. Ahora me vine a vivir a Buenos Aires por el rugby y mis papás hicieron un recontra esfuerzo y sacrificio y se los recontra agradezco. Y después cosas del deporte, tenés que entrenar, comer bien, hacer lo que te dicen, cuidarte de las lesiones. Lo mismo con la joda o tomar alcohol, no tomo y a veces me gusta más quedarme descansando porque se que al otro día hay que entrenar. En mis últimos años de secundaria capaz que no los disfruté tanto como mis compañeros pero no me arrepiento.

¿Cómo es una Puma dentro y fuera de la cancha?

Cualquiera que hace este deporte lo sabe; el rugby tiene muchos valores como la humildad, el respeto, ayudar al otro y los implementamos dentro y fuera de la cancha. Nosotras como prioridad tenemos entrenar y cuidarnos. Y en la cancha lo mismo, ser compañeras, responsables y estar dedicadas 100% a lo que hacemos, tratar, todos los días, de ser mejor persona y mejor jugadora.

Foto: (Crédito: UAR) Las Pumas festejan con la garra que las caracteriza.

¿Cómo es un día de entrenamiento con la Selección?

Tenemos días de alta y días de baja (pero casi siempre son de alta - aclara y ríe). Nos levantamos, desayunamos a las 7 de la mañana. A las 8 tenemos un lugar que se llama “La Cumbre”, que es donde nos juntamos y los entrenadores charlan sobre las expectativas de la concentración o del día, lo que queremos buscar, explican los ejercicios que vamos a hacer y nos vamos a entrenar. De ahí, tenemos una hora de gimnasio y nos vamos a la cancha a hacer el físico, a correr, que dura aproximadamente una hora. Descansamos 10 minutos y nos vamos a hacer la parte de rugby que se divide en destrezas: duelo, tackle, ruck y pase. Ahí estamos hasta la una entrenando. Después nos vamos a hacer hielo para recuperarnos y  almorzamos. Si la mañana fue muy dura tenemos la tarde libre, y si no hacemos rugby.

Es el deporte de choque más rudo. ¿Cómo superás esa exigencia?

Nosotras jugamos la modalidad Seven, jugamos 7 contra 7 en dos tiempos de 7 minutos y 1 minuto de entretiempo. Es corto el tiempo pero jugamos entre 3 y 4 partidos por día. Obviamente tenés que tener una preparación física para evitar lesiones y que no te hagan mal los golpes pero es un juego muy inteligente. Si tenés la pelota no te golpeás nada (risas). El tema es cuando hay que defender. Es un juego muy táctico.

Foto: Josefina agradece a los sponsors que les proveen indumentaria y pelotas.

¿Cuál es tu fuerte en este deporte? ¿En qué te destacas?  

Creo que soy inteligente para jugar, tengo buen pase y tengo buena visión de juego. Técnicamente me siento bien y siento que puedo aportarle muchas herramientas al equipo. Es importante siempre tener dos o tres que te marquen el rumbo.

¿Qué crees que genera el hecho de ser mujer y practicar uno de los deportes más rudos?  

Siempre cuando me preguntan qué deporte hago obviamente se sorprenden, muchos no saben que hay rugby femenino. Siempre nos pasa que nos ven con la ropa de UAR (Unión Argentina de Rugby) y nos dicen “Vamos Las Leonas”. Nada que ver (risas). Pero creo que cualquier mujer que se anime a jugarlo se va a dar cuenta de que no es tan rudo como lo ve todo el mundo. Hay golpes pero los podés evitar.

Foto: (Crédito: Carolina Bravo). Josefina con la camiseta 12 de Las Pumas.

¿Crees que por ser mujeres tienen más que demostrar en la cancha que los varones?

En Neuquén entrenaba con varones y al principio te miran de arriba abajo y después capaz que terminas ganándoles y se sorprenden hasta ellos mismos. Porque ellos son así, nosotras no tenemos ningún mambo. Un entrenador de Neuquén, Diego Manson, que estuvo en selección un tiempo, que entrenó a muchos equipos varones, él mismo nos dijo que lo que más le gustaba de las mujeres era lo predispuestas que estábamos a hacerlo bien. Practicábamos mucho el error y terminábamos remediándolo.

Hace poco recibiste el premio Pehuén de Plata 2018 al rugby (premio que entrega la provincia del Neuquén) y visitás muchos clubes del interior para enseñar a otras chicas. ¿Cómo te sentís siendo referente del deporte neuquino?

Con el premio estaba re contenta. Es re importante que valoren lo que hacés porque es por amor al deporte. Yo por ahí no caigo mucho cuando me dicen que me necesitan porque “sos Puma”. Yo lo hago porque me gusta y si puedo dar una mano a cualquier categoría del Club lo hago. Me gusta que me tengan en cuenta para darles una mano porque se mucho de rugby y me encanta enseñar.

Foto: (Crédito: Eduardo Rozar). Josefina en el NRC acompañando a otras deportistas.

¿Cuál es la próxima competencia con Las Pumas?

Me fracturé el dedo mayor de la mano derecha, el del fuckyou (risas) hace 3 semanas pero en una semana supuestamente empiezo a hacer rugby, físico y gimnasio. Ahora las chicas están en Brasil, en un campus al que no pude ir peros si todo sale bien en marzo tenemos los Juegos del Sur, un sudamericano que dura un fin de semana, y a fin de mes una concentración porque nos vamos a Hong Kong a jugar este torneo al que vamos todos los años.

Foto: (Crédito: Eduardo Rozar). Josefina Padelllaro.

En su torso, un tatuaje: “Levántate y brilla”. Cuando porta la camiseta oficial se siente “feliz como una lombriz”. En su sonrisa, la plenitud de quien ama lo que hace. Así es ella, así es Ser Puma. 

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