Cada vez que viaja al sur argentino, Máxima Zorreguieta elige volver a un mismo punto: Pilpilcurá. Esta propiedad, rodeada de naturaleza y alejada del movimiento urbano, se convirtió con el tiempo en un verdadero refugio familiar. Allí, la reina pasa días de descanso junto a los suyos, combinando privacidad, aire libre y el estilo cálido de las construcciones patagónicas.
La estancia está ubicada a varios kilómetros de Bariloche y cuenta con un predio amplio que prioriza el silencio y la tranquilidad. Desde afuera, la arquitectura se integra al paisaje con techos bajos, materiales nobles y vistas abiertas a los cerros. Por dentro, los espacios se organizan en pocas habitaciones, pensadas para un hospedaje boutique, donde el confort está presente sin perder el espíritu de casa de campo.
Quienes tuvieron la oportunidad de conocer Pilpilcurá destacan los salones con chimenea, los ambientes luminosos y los detalles artesanales que recorren toda la mansión. Maderas claras, textiles cálidos y piezas de diseño local conviven con comodidades modernas, logrando ese equilibrio entre elegancia y simpleza que tanto valora Máxima Zorreguieta cuando llega a pasar las Fiestas en familia.
El exterior también tiene un protagonismo especial. Los caminos internos conectan con áreas dedicadas a actividades al aire libre: cabalgatas, caminatas, pesca y circuitos para descubrir rincones de la estancia. Además, hay una huerta propia y zonas de producción que aportan productos frescos a la mesa diaria, reforzando el vínculo con la tierra y el entorno natural.
A la hora de comer, Pilpilcurá suma otro atractivo. El comedor ofrece platos elaborados con ingredientes regionales y recetas que resaltan los sabores de la Patagonia. Repostería casera, carnes de primera calidad y verduras recién cosechadas forman parte de una propuesta que combina cercanía, gastronomía y hospitalidad en cada servicio.
Con el paso de los años, Máxima Zorreguieta fue realizando mejoras orientadas a aumentar el confort y la privacidad. Desde la renovación de sectores internos hasta ajustes en la acústica de las suites, todo estuvo pensado para que el lugar conserve su esencia, pero con estándares a la altura de una residencia exclusiva.
Por lo pronto, la estancia Pilpilcurá se mantiene como uno de los sitios preferidos de la reina para descansar lejos del protocolo. Allí, entre paisajes imponentes y rutinas sencillas, Máxima Zorreguieta encuentra ese clima íntimo que le permite desconectarse, disfrutar de los suyos y volver a su país natal con el ritmo pausado que solo la Patagonia puede ofrecer.