En una noche donde el margen de error es mínimo y la necesidad de dar una buena imagen pesa, el plantel de Boca Juniors recibió un respaldo especial. Aunque no pueden jugar, varios futbolistas lesionados viajaron igual para acompañar al equipo en el debut por la Copa Argentina ante Gimnasia de Chivilcoy en Salta.
Leandro Paredes encabezó la pequeña delegación azul y oro. El capitán, que se recupera del esguince sufrido ante Platense y apunta a volver el sábado frente a Gimnasia de Mendoza, decidió estar junto al grupo. A su lado viajaron Exequiel Zeballos, con una molestia muscular que arrastra desde febrero; Alan Velasco, afectado por una distensión desde la primera fecha del Apertura; y Juan Barinaga, quien sufrió un desgarro en el entrenamiento previo al viaje y quedó fuera de la lista.
El gesto no pasó desapercibido puertas adentro. En un contexto donde el equipo necesita resultados y confianza, la presencia de referentes y compañeros lesionados suma respaldo anímico en un partido que, en la previa, aparece como accesible pero determinante para empezar a enderezar el rumbo.
El gran ausente entre los tocados fue Edinson Cavani. El delantero se quedó en Buenos Aires por decisión del cuerpo técnico, que busca ponerlo a punto físicamente tras el clásico ante Racing, donde se fue silbado.
Además, tampoco viajaron Rodrigo Battaglia, Milton Giménez y Carlos Palacios, quienes atraviesan recuperaciones más prolongadas luego de intervenciones quirúrgicas y todavía tienen varios meses por delante antes de recibir el alta.