Bolivia está ante una de esas noches que marcan generaciones. Este jueves se enfrentará a Surinam en Monterrey, por las semifinales del repechaje rumbo al Mundial 2026, con la ilusión intacta de volver a una Copa del Mundo después de más de tres décadas.
El encuentro se disputará en el estadio BBVA desde las 21 (hora argentina), en cancha neutral y a partido único. No hay margen de error: el que gana sigue soñando, el que pierde se queda afuera.
La Verde llega a esta instancia tras finalizar séptima en las Eliminatorias Sudamericanas, lo que le permitió acceder a esta última oportunidad. Con una base joven y la esperanza renovada, el equipo boliviano apuesta a dar el golpe y meterse entre los mejores del mundo, algo que no consigue desde Estados Unidos 1994.
Del otro lado aparece Surinam, un rival poco tradicional pero que llega con ambición. El conjunto caribeño logró meterse en el repechaje tras una ajustada clasificación en Concacaf y cuenta con varios futbolistas formados en Europa, lo que le aporta jerarquía y experiencia para este tipo de desafíos.
Además, hay un detalle no menor: el partido se jugará lejos de la altura de La Paz, una condición que históricamente favorece a Bolivia. Esta vez, en México y a nivel del mar, el contexto será diferente y el desafío aún mayor.
El premio es enorme. El ganador de este cruce avanzará a la final del repechaje, donde espera Irak, en otro duelo a todo o nada por un lugar en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.