En el fútbol brasileño no hay margen para el mínimo tropiezo. Ni siquiera una goleada histórica alcanza cuando las heridas siguen abiertas. Eso quedó demostrado en Río de Janeiro, donde Flamengo decidió despedir a Filipe Luís apenas horas después de que el equipo aplastara 8-0 a Madureira y sellara su clasificación a la final del Campeonato Carioca.
El impacto fue inmediato. El Mengao había liquidado la serie con un global de 11-0 y mostraba señales de recuperación futbolística. Sin embargo, la reciente derrota ante Lanús en la Recopa Sudamericana todavía dolía puertas adentro y terminó siendo determinante.
A través de un comunicado oficial, el club anunció que el entrenador de 40 años no continuaría al frente del plantel profesional y agradeció su trabajo junto a su cuerpo técnico. La decisión sorprendió por el contexto y por el respaldo que el propio técnico había conseguido tras una etapa cargada de títulos.
Filipe Luís se retiró como jugador en el propio Flamengo en 2023 y, poco tiempo después, asumió el desafío de conducir al equipo desde el banco. Reemplazó a Tite y logró cinco títulos en un ciclo vertiginoso: Copa de Brasil 2024, Supercopa y Brasileirao 2025, además de la consagración más resonante en la Copa Libertadores 2025 tras vencer a Palmeiras por 1-0 en la final.
También llevó al equipo a disputar la final de la Copa Intercontinental y fue protagonista en el Mundial de Clubes 2025, donde avanzó hasta octavos de final tras liderar su grupo por delante de Chelsea, aunque luego cayó ante Bayern Múnich.
Pese a los antecedentes, el 2026 comenzó con resultados irregulares: cinco derrotas en 12 partidos y dos finales perdidas, incluida la Supercopa de Brasil frente a Corinthians. Con un plantel reforzado a fuerza de millones, la dirigencia decidió cortar el ciclo sin margen de tolerancia.
Antes de que se conociera la determinación oficial, el propio entrenador había dejado un mensaje con tono de despedida tras la goleada en el Carioca: “Pase lo que pase, si mañana no estoy aquí, mi amor por el Flamengo siempre existirá. Aquí viví los mejores años de mi vida”.
En Brasil ya comenzaron las especulaciones sobre su reemplazante. El nombre que más suena es el de Leonardo Jardim, recientemente desvinculado de Cruzeiro.
Así, en cuestión de horas, Flamengo pasó de la euforia por un 8-0 demoledor al desconcierto institucional. En el Maracaná, la goleada no alcanzó para apagar el recuerdo de una derrota que la dirigencia no quiso perdonar.