Lisboa vivió un final de película y el Real Madrid fue protagonista involuntario de una de las escenas más inesperadas de la Champions League. Con el marcador 3-2 a favor del Benfica y los minutos finales en el reloj, nadie podía imaginar que el héroe del partido sería el arquero local.
Cuando la tensión estaba en su punto máximo, con el Madrid volcado en ataque buscando el empate que le habría asegurado una plaza directa en octavos, el guardameta Trubin decidió lanzarse al área rival en un último córner. Contra todo pronóstico, conectó un cabezazo preciso que se coló en la red y desató la euforia total en el Estadio da Luz. El tanto no solo aseguró el 4-2 final, sino que convirtió a Trubin en protagonista de un gol que quedará en la historia del torneo.
“Me dijeron que fuera y me animé”, relató el propio arquero tras el partido, todavía sorprendido por la audacia de su acción. “Es algo increíble que nunca había hecho antes”, agregó, mientras la tribuna lo celebraba como a un delantero estrella.
El impacto fue inmediato: el Real Madrid se quedó sin la ventaja que buscaba y deberá conformarse con disputar el play-off, mientras que el Benfica se mantiene vivo en la lucha por la siguiente fase. Más allá del resultado, la jugada del arquero será recordada como un momento épico, un golpe de creatividad y valentía que pocos podrán olvidar.
En una noche donde los papeles se invirtieron y la lógica fue desafiada, Trubin se convirtió en símbolo de que en el fútbol todo puede pasar: incluso un arquero marcando un gol de cabeza en el último segundo y escribiendo una historia que ningún hincha del Benfica olvidará.