La subcomisión de basquetbol de Boca Juniors ya tomó una decisión fuerte de cara a lo que resta de la temporada. Luego de confirmar la salida del entrenador que había marcado una etapa histórica con dos títulos de Liga Nacional 2025/2026, la dirigencia xeneize resolvió que Nicolás Casalánguida sea el nuevo responsable del plantel profesional de básquet. El objetivo es claro: recuperar regularidad, confianza y competitividad tanto en el plano local como internacional.
El cambio de conducción se produjo tras una racha negativa de resultados que aceleró los tiempos, más allá de los logros obtenidos durante el ciclo anterior. En ese contexto, Boca optó por un perfil con experiencia, trayectoria y capacidad de impacto inmediato.
Casalánguida, nacido en Comodoro Rivadavia, tendrá así su regreso a la Liga Nacional luego de varios años fuera del país. En el ámbito local, su carrera incluye pasos por Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, Regatas Corrientes —club con el que se consagró campeón—, Obras Basket y Atenas de Córdoba, acumulando un amplio conocimiento del torneo y de sus exigencias.
Su vuelta al ruedo doméstico se da en un momento clave, con Boca necesitado de orden táctico, identidad de juego y resultados que respalden el proyecto.
En las últimas dos temporadas, Casalánguida trabajó en el exterior, más precisamente en Diablos Rojos de Ciudad de México, donde dejó una huella importante. En 2024 se consagró campeón de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP) y en la temporada 2025 volvió a ser protagonista, ratificando su perfil de entrenador capaz de construir equipos competitivos en plazos cortos.
Ese recorrido internacional no solo le aportó títulos, sino también una mirada moderna del juego, manejo de planteles diversos y adaptación a contextos de alta presión.
A ese currículum se suma un dato no menor: Casalánguida integra el cuerpo técnico de la Selección Argentina de Básquet, lo que le permite mantenerse actualizado en metodologías de trabajo, tendencias tácticas y exigencias del máximo nivel internacional.
Para Boca, su llegada representa mucho más que un cambio de nombre: es una apuesta por un entrenador con espalda, conocimiento del medio y roce internacional, en busca de relanzar al equipo desde el banco y volver a posicionarlo como protagonista en todos los frentes.