"Seré un Baldonedo, un Martino, un Boyé...", dice El Sueño del Pibe, aquel histórico tango de Reinaldo Yiso y Juan Puey que retrata la vida de un joven que tiene el sueño de convertirse en futbolista profesional. Ese mismo que en Argentina abunda. Y ese mismo que tuvo Axel Iván Oyola, el ex volante de Racing de Córdoba que, hace unas horas se anunció que será refuerzo del Deportivo Rincón en el Torneo Federal A 2026, goza hoy de un presente que construyó gracias a una incansable lucha contra la adversidad.
Sin haber hecho ninguna formación previa, Oyola, hincha de River Plate y Talleres de Córdoba, se probó a los 22 años en Racing de Córdoba y en la "T" justamente, enfrentándose a los prejuicios que pudieran existir por su edad y con una confianza plena en sí mismo. Quedó en la Academia cordobesa, y pasó tres de las cuatro pruebas que tenía en Talleres, pero antes de ir a la última, se decantó por Racing. Pasaron casi siete años, desde aquel momento, en donde hizo su trayectoria por la Liga local, Torneo Regional Federal Amateur y la Primera Nacional.
Consultado alguna vez por la prensa nacional aseveró que "mis primeros años fueron en Banco de Córdoba en la Villa Warcalde. Me encantaba el fútbol desde chiquito, me llevaba mi abuela, mi viejo, pero mayormente mi abuela me llevaba a entrenar ahí. A los seis años ya estaba becado en el Banco, y me acuerdo que jugué bastante, me querían todos los clubes, todos los chicos. Jugué hasta los 11 y de ahí me vine al barrio Sol Naciente y ahí cambió todo un poco. Me quedaba lejos, no tenía en qué ir y decidí no ir más. Estudiaba nomás, y después no jugué más al fútbol. Pero como me encantaba dije 'quiero volver a jugar'. Y como a los 16 me probé en Argentino Peñarol que me queda más cerca y bueno, jugué cuatro partidos y jugué bien, hice cuatro goles en esos cuatro partidos. El profe me quería, me hizo hacer el carnet, pero yo no volví más. En ese tiempo andaba noviando y encontré a mi señora. Después como a los 19 nació Milo, y ahí empecé a laburar, decidí no jugar nunca más al fútbol.
Luego recordó que "en 2018, jugaba siempre en sintético, campeonatos por todos lados, no me perdía ninguno. Andaba por todos lados. Y bueno siempre en todos los campeonatos a los que iba salía mejor jugador, máximo goleador... Y el último campeonato que jugué, un amigo mío y de mi tío que tenía de Banco armó un grupo y me invitó a un campeonato. El único más chico era yo, que era clase 96 y ellos 84', algo así. Y después de ese campeonato salí goleador, figura, y me dice 'que hacés, negro. Vamos a jugar fútbol en 11'. Y le digo 'no, ya estoy viejo'. Tenía 20/21 años. Y me dice 'yo te voy a llevar a una prueba ahí, a ver si te probamos'. 'Bueno', le dije yo, de compromiso nomás. Y me dijo un miércoles que me llevaba a una prueba de Racing. 'A la Chancha Palleres yo lo conozco. Y me dijo que te lleve'. Agarró un miércoles y me vino a buscar y me dijo que teníamos la prueba. Y yo le dije que bueno, pero no le creía. Y fue hasta mi casa, me buscó, y fuimos al predio. Ahí arranqué, me gustó, sentí que podía volver a jugar. Al principio me llevaba él, y después me iba en moto yo solo hasta allá.
Más adelante indicó sobre un hecho trascendental, comentó que "ese mismo día que me fui a probar a Racing, mi amigo ya andaba buscando otros clubes por las dudas. Y como era hincha de Talleres, conocía gente ahí, me consiguió una prueba y fuimos. Pero me acuerdo que fui y había 200 mil chicos para la prueba. Tenía que ir a cuatro pruebas. Fui a la primera y la pasé, la segunda también, la tercera también y estaban re contentos los profes. Me decían que vaya a la última y que después veíamos qué pasaba. Primero había ido a Racing, y después a Talleres. Y ya en Racing había quedado. Y le dije a mi amigo que me quedaba en Racing, porque creía que tenía más chances de jugar en Primera, me iban a ver más. Y creo que fue la mejor decisión porque creo que ahí exploté más, te veían un poco más. No era una institución tan grande como Talleres, donde son muchos chicos que la pelean desde abajo".
Ahora con 29 años recaló en Deportivo Rincón, se ilusiona con conseguir el ascenso. Convicción y ganas tiene. No hizo inferiores y llegó a primera división de grande y hasta llegó a jugar Copa Argentina, frente a River Plate. Ahora sueña con el ascenso con el equipo del norte neuquino.