opinión

El sentido del deber

Desmovilizar parece ser la consigna del gobierno. Hay que evitar la empatía que suele generar el mal humor en la sociedad y que muchas veces lleva al estallido.
domingo, 22 de diciembre de 2013 · 01:18
La periodista y escritora española Rosa Montero acuñó una frase que viene muy bien para la actual coyuntura política. "El sentido del deber ordena el caos”, sentenció en cierta oportunidad para referirse a la tarea profesional. Da la impresión que en el gobierno neuquino esta máxima es la que se impone tras el sobresalto provocado por la movida policial y la movilización de los estatales por mejores salarios.
La cauta política del gobierno en el tema salarial debió modificarse ante el alerta que significó las distintas manifestaciones de descontento en el sector público. No lo hace por convicción, lo lleva a cabo por necesidad. En el gobierno saben perfectamente las limitaciones existentes. Nadie mejor que el gobernador conoce cuan corta es la manta presupuestaria. Sin embargo la realidad manda y ante los hechos no hay más que arremangarse y ponerse manos a la obra. Los acuerdos sectoriales avanzan con lentitud, van de a poco pero van, hay respuesta y mientras haya respuesta, hay gobierno. 
En este sentido, esta semana el ministro Gabriel Gastaminza comunicó las medidas extraordinarias destinadas a evitar cualquier intento de saqueo u otras acciones que pudieran ser provocadas con el fin de quebrar la paz social durante las fiestas de fin año. La decisión de comunicarlo mediante conferencia de prensa es un arma de doble filo: por un lado le muestra a la población que el gobierno está alerta ante cualquier eventualidad de esa naturaleza, y por otro también contribuye a fomentar la idea de que "algo puede pasar”. Lo concreto es que el gobierno hizo como esos árbitros que cuando se les complica el partido no alargan ni un minuto y rápidamente pita para ir a los vestuarios. Esta semana dio esa impresión: asueto y receso para que se termine el año pronto. No sea cosa que se complique el partido en tiempo de descuento.
Desmovilizar parece ser la consigna del gobierno. Hay que evitar la empatía que suele generar el mal humor en la sociedad y que muchas veces lleva al estallido. Los cortes de ruta y las provocaciones de ciertos sindicatos parecen ser el correlato de un viejo enfrentamiento con el gobierno y la paz de todos estos años parece ser un paréntesis, el relato indica que la lucha es permanente y que todo lo vivido en estos años fue apenas un descanso estratégico. Ese suele ser el pensamiento dominante en algunas cúpulas gremiales excesivamente ideologizadas.

En el gobierno saben que este romance no fue amor, era por dinero  y la lata está vacía. Ahora hay que ingeniárselas.

Un dato alentador

El gobierno ganó la conducción de CALF y ese dato es positivo para el equipo que trabaja por la reelección de Sapag. Sabido es que la elección en la Cooperativa dividió al Gabinete. Por un lado quedaron los seguidores de Guillermo Coco que apoyaba al contador Fernando Garayo y la lista Roja que con apenas ocho días de trabajo hicieron una excelente elección y luego juntaron fuerzas con la lista azul del Comisario Juan Carlos Lepen y se alzaron con la conducción. 
También en esta instancia la vicegobernadora Ana Pechen perdió al elegir apoyar la lista verde de Marcos Silva. La divisoria de aguas en esta elección marca claramente cómo se juegan los porotos para el 2015: una elección que según se mire está demasiado lejos o a la vuelta de la esquina. La gobernabilidad es la clave de todo para saber si hay o no continuidad del proyecto de Jorge Sapag. 
La estructura de CALF y su inserción social representan o configuran un termómetro social importante a la de decisiones mayores como es la elección del gobernador. Esa lectura hizo el gobernador Jorge Sapag cuando lo convocó  a Fernando Garayo a Buenos Aires antes de partir a Alemania y le comunicó que debía encabezar la lista para enfrentar a Silva. 
El titular del Mercado Concentrador es uno de los hombres de confianza del primer mandatario y también ha sido bombero en diversas oportunidades dentro del Ejecutivo, se valora muy bien su tarea en Desarrollo Social luego de la pantanosa gestión de Walter Jonson. 

El gobierno cierra un año con resultados muy disimiles. La performance ha sido sinuosa; gana la de concejales en el municipio de la Capital y pierde dos elecciones muy importantes, aprobó fundamentales para el cambio de paradigma en el desarrollo petrolero y proyecta acuerdos importantes con la empresa estatal que se dedica al tema. La presencia de Sapag en Brasil esta semana que se inicia marca claramente el nivel en que se mueve el gobernador en esta etapa del petroleo. Neuquén tiene un rol importante que asumir en el escenario nacional. Pero mientras tanto los porotos se juegan en la liga local y el gobierno tiene que atender en ambos mostradores.

M.E.G.

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