EDITORIAL

Cruel en el cartel

El propósito del gobierno nacional en Neuquén está muy claro. No piensa dejar librado el territorio donde se asienta Vaca Muerta al libre albedrío de algún dirigente local. Se terminó la época de que el PJ era una veleta liberada a los designios de cualquier referente que hacía y deshacía. Hoy la decisión política pasa por jugar fuerte e incrementar la presencia política en el escenario político-económico más importante de las próximas décadas. Ya en las elecciones Primarias de 2013 el senador Marcelo Fuente decía en la intimidad "aquí no hay dimensión de lo que se viene”, en referencia a lo que se espera que sea el impacto de la inversiones de la explotación del petróleo no convencional.
domingo, 7 de diciembre de 2014 · 09:52
La única verdad es la realidad, una máxima del General Perón que no deja de tener vigencia a la hora de tener que explicar ciertas conductas políticas; algo de esto nos recuerda la conducta que ha asumido o ha tenido que asumir Ramón Rioseco a la hora de definir su estrategia de cara al 2015. Dicho esto, se debe explicar a qué decisión del intendente de Cutral Có se hace referencia sin dar por entendido nada.
En los últimos años Ramón Rioseco trabajó intensamente en su candidatura a la gobernación, lo hizo desde la legitimidad de su gestión al frente del gobierno de Cutral Có. Y se dedicó a recorrer la provincia en aras de su objetivo, trabajó con la militancia artesanalmente, acompañó candidaturas locales, se movió entre la gente al estilo tradicional y se instaló en los medios de manera profesional. El trabajo le rindió sus frutos y cuando estuvo en la consideración del electorado llegó el momento de la alquimia política. Fue entonces que surgió la idea de trabajar una probable alianza con Horacio Pechi Quiroga. La sorpresa inicial generó mayor expectativa y por tanto el rebote lógico en las mediciones. En términos teóricos era la fórmula perfecta para terminar con el reinado del MPN. Medio siglo de dominación política estaban tambaleándose y los ensayos de laboratorio arrojaban resultados más que optimistas.
La incógnita para resolver la fórmula estaba en saber quién de los dos encabezaba la misma, pero el entusiasmo hizo que hasta se efectuaran simulaciones de integración de la misma. Se ha llegado a escuchar "no importa quien encabece, una formula entre ellos da para ganar con cualquiera de los dos arriba”, en obvia referencia a la candidatura a la gobernación. Dos historias muy diferentes en la vida política, dos carreras bien distintas debían amalgamarse, no era tarea sencilla. Sin embargo tanto Quiroga como Rioseco buscaban la forma de justificar esa sociedad y alentaban a sus operadores a seguir con el ensayo.
Cualquier observador de la política tenía claro que juntar a estos dos intendentes era como emulsionar agua y aceite, existía además el antecedente de la Alianza que llevó al gobierno a Fernando de la Rúa, los resultados de su frustración se mantienen vivos en la memoria colectiva de los argentinos. Tampoco este argumento frenó el entusiasmo de quienes potenciaban el acuerdo. Hasta que llegó el momento de la realidad y allí las cosas están más frescas.
Los temores de que el acuerdo tropezará con la renuencia del gobierno nacional o sea con la aceptación del kirchenerismo se confirmó y la realidad puso las cosas en su lugar. El verticalismo del poder ordenó las piezas en el tablero y desde allí bajó la consigna.
El propósito del gobierno nacional en Neuquén está muy claro. No piensa dejar librado el territorio donde se asienta Vaca Muerta al libre albedrío de algún dirigente local. Se terminó la época de que el PJ era una veleta liberada a los designios de cualquier referente que hacía y deshacía. Hoy la decisión política pasa por jugar fuerte e incrementar la presencia política en el escenario político-económico más importante de las próximas décadas. Ya en las elecciones Primarias de 2013 el senador Marcelo Fuente decía en la intimidad "aquí no hay dimensión de lo que se viene”, en referencia a lo que se espera que sea el impacto de la inversiones de la explotación del petróleo no convencional.
Desde hace unos meses se empezó a jugar muy fuerte con la candidatura de Javier Bertoldi, fue también una decisión tomada en Buenos Aires y desde entonces se le asignó al intendente de Centenario una tarea política importante: ser el hombre del gobierno nacional en las próximas elecciones provinciales. Fue como agarrar a un vecino vestido de paisano y llevarlo al sastre para acicalarlo. De buenas a primeras Bertoldi paso a tener agenda de gobernador, viajó a Buenos Aires para ser recibido en despachos importantes y para lograr compromisos para obras que representan muchos años de lucha para el pueblo que gobierna. Un equipo de comunicación lo asesora y la presencia de figuras de primer nivel del gobierno nacional demuestran que no es un hecho aislado lo que está viviendo. Carlos Tomada, Agustín Rossi, la omnipresencia de Oscar Parrilli son realidades tangibles de cuál es la voluntad política de kirchnerismo.   
Algo de todo esto habrá percibido Ramón Rioseco la semana pasada cuando estuvo en la Casa Rosada con el Secretario General de la Presidencia. No se conocen los términos de la conversación entre ellos. A los medios Ramón Rioseco les aclaró que él estaba trabajando para ser candidato a gobernador y que si cerraba un acuerdo dentro del FpV para hacerlo bien y sí no optaría por ser candidato desde su partido. El aviso quedó en claro " yo acuerdo en seguir en el FpV pero si soy el candidato”, de allí hasta aquí los hechos son bastante conocidos. Las mediciones lo favorecen y la ambición lo llevó hasta el lugar en que se encuentra. La desilusión de la gente que acompaña a Pechi Quiroga ya se nota. Creían en un acuerdo que Rioseco siempre alentó pero, la realidad puso las cosas en su lugar. Y la cosa terminó tal como  escribió Homero Expósito   "Cruel en el cartel,  la propaganda manda cruel en el cartel y en el fetiche de un afiche de papel se vende la ilusión, se rifa el corazón " 

 

M.E.G.



Comentarios