EDITORIAL

Esto que somos

Lo concreto es que desde el MPN se sigue hegemonizando la escena política, nadie piensa por ahora que será fácil desalojarlo del poder. La intensa vida interna de esta fuerza lleva la batuta política en la provincia y dentro de esa sinfonía de matices quien tiene la mejor partitura es el gobernador Sapag quien guarda in pectore la posibilidad o no de su reelección.
domingo, 23 de febrero de 2014 · 01:26

Últimamente es casi un lugar común ver juntos al gobernador Jorge Sapag  y al senador Guillermo Pereyra, sea por eventos deportivos, por actos en los pueblos o por temas que tienen que ver con la actividad energética. Lo que aparentaba ser una pelea a muerte ha pasado a ser una civilizada convivencia.
Pereyra descartó cualquier postulación a cargos partidarios. No estamos descubriendo nada al decir esto. Pero sí lo que hay que tener en cuenta es lo que ha dicho en diversas reuniones partidarias a gente de su sector: "no vamos a apoyar a ningún candidato de los que nos mandaron a votar en contra”, eso incluye al gobernador Sapag y a cualquier candidato que éste impulse. Ahora, ¿cuál es el sector de Pereyra hoy después de las elecciones de 2013? El gremialista arrancó su marcha como un integrante del sector azul, tras las disidencias con Sapag incorporó gente de todos los colores y haciendo base en la estructura sindical montó la propuesta para la senaduría.
Allí aparecieron viejas y nuevas figuras; Pereyra juntó el descontento con el gobierno desde dos vertientes, la de aquellos que quedaron fuera del esquema estatal del MPN y los desilusionados con el alineamiento K. Sumado esto al desgaste de la gestión, la fórmula tuvo el efecto de un aluvión. La tensión abierta en la campaña parecía definitiva e irreparable entre ellos, pero ya se sabe que en política los agravios prescriben a la vuelta de la esquina.
La bronca ahora parece reconducirse hacia el senador del MPN, están los "viudos de Guillermo” y los que creen que hay que seguirlo porque en algún momento va elegir un heredero para pelear por el partido. Ni unos ni otros entienden la jugada de Pereyra, acaso sea porque nadie conoce los códigos del gremialismo, tan distintos de los que estila la política.

Lo concreto es que desde el MPN se sigue hegemonizando la escena política, nadie piensa por ahora que será fácil desalojarlo del poder. La intensa vida interna de esta fuerza lleva la batuta política en la provincia y dentro de esa sinfonía de matices quien tiene la mejor partitura es el gobernador Sapag quien guarda in pectore la posibilidad o no de su reelección.

El poder desgasta…    

Pero más desgasta al que no lo tiene. Esta frase acuñada por un ex premier italiano sirve de referencia para describir la coyuntura política actual. Algunos dirigentes opositores exhiben con entusiasmo encuestas que demuestran el desgaste de los años de gestión del primer mandatario. Los índices de popularidad de Jorge Sapag distan mucho de las buenas épocas  en que estaba muy por encima de otras figuras. Pero sin embargo en el gobierno confían en que la gestión y el nuevo paradigma energético van a revalorizar la figura del mandatario y que cuentan con suficiente margen para intentar una reforma que habilite un nuevo mandato. De hecho, en un riguroso off the record importantes dirigentes sostienen que los "votos en la Legislatura están” para emprender la aventura. 
Todo está para definirse y no son pocos los analistas que sostiene que la clave de todo está en el momento o en "los tiempos políticos”, algo que irremediablemente conduce al jefe del Ejecutivo. Es que la derrota de octubre volvió a Sapag el líder indiscutido de la tribu. Nadie por fuera de él sabe dónde hay que ir. Eso sí las especulaciones por quienes serán los que secunden al líder son una verdadera quiniela.
Y en ese esquema cobran dimensión los intendentes, verdaderos fogoneros del proyecto y primera frontera ante la sociedad. De ahí es que se puede observar el enorme esfuerzo que hace el gobierno por gestionar obra pública y brindar soluciones a las demandas locales. Lo que hasta ahora se veía como un déficit se ha convertido en la locomotora que tira del convoy. 

Una de las figuras que se destacan en el plantel municipal es la de Rolando Figueroa. El intendente de Chos Malal ha transformado a su ciudad y a su gestión en un modelo de referencia. Por supuesto que no son pocos los que alientan su nombre como un probable compañero de fórmula. Pero nada es inocente en política y nadie habla bien de otro gratis. Figueroa -conocedor de esto- niega cualquier especulación política que lo proyecte fuera de Chos Malal y reniega ante cualquier consulta al respecto. Sabe que sacar la cabeza por afuera de la visión media lo convierte en un blanco fijo.

El esprint final 

Los próximos meses serán decisivos para definir como se llega al 2015 y quienes llevaran la antorcha, algo que genera mucho ruido en el movimiento que gobierna la provincia. La reproducción de poder es una ciencia que manejan muy bien y luego de tantos años de ejercicio no hay sector de la sociedad que permanezca indemne. Algo de esto se puede observar en la política que llevan adelante con las cooperativas de servicio, verdadero subsistema de acción a disposición del poder político partidario. El ejemplo más reciente es la movida efectuada en la Cooperativa de Servicios Públicos de Plottier, un verdadero galimatías que va a dar mucho que hablar todavía y que puede dejar en descubierto cuál es la estrategia que se lleva adelante desde el un sector del Poder Ejecutivo.

La herencia está en juego y por ahora todos mojan el pan en el guiso, falta que el número uno dé el golpe en la mesa y se verá quienes se quedan con el tenedor en la mano.

 

M.E.G

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