EDITORIAL

Discutiendo el futuro

Esta semana nuevamente los cortes marcaron las diferencias entre los protagonistas, ocho cortes de rutas programados y promocionados fueron una muestra de la naturaleza irreconciliable de esa relación. Los intereses representados por el gobierno y el de los gremios son antagónicos y tienen en su base una profunda diferencia ideológica; como dice el tango “sé del beso que se compra, sé del beso que se da; del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga, y sé que con mucha plata uno vale mucho más”.
domingo, 11 de mayo de 2014 · 00:39
Discutiendo el futuro
La idílica frase "garantizar la paz social” está dando lugar a una más razonable "hay que respetar la ley”, y de esta forma se marca la frontera entre andar bien con los gremios y ser cómplice de sus atropellos al conjunto de la ciudadanía. Esta semana quedó –una vez más- en claro cuál es la preocupación del gobierno respecto de este modelo de ejercicio gremial, basado en la intolerancia y la prepotencia de un grupo de dirigentes. 
Si bien es cierto que el gobierno de Jorge Sapag heredó tras la muerte de Carlos Fuentealba una relación extremadamente delicada y debió reconstruirla a partir de la generación de confianza, es inevitable calificarla como de toma y daca. Esa pareció ser la fórmula  que le dio cierta tranquilidad a la administración de Sapag. Desde algunos sectores críticos del MPN siempre se vio esta relación como una concesión de parte del gobernador y desde el sobischismo se la calificó lisa y llanamente de relación extorsiva que en algún momento iba a recuperar su naturaleza adversarial. El agua y el aceite, la biblia y el calefón. 
Este modelo de gobernabilidad duró lo que el gobierno de la provincia pudo financiar, es decir mientras se pudo responder a las demandas de los gremios estatales el gobierno obtuvo de ellos cierto acompañamiento. Y es cierto que Neuquén tuvo su periodo de baja conflictividad, pero luego la inflación se ocupó de dinamitar esa relación y cada uno de los actores tomó partido por sus intereses.Esta semana nuevamente los cortes marcaron las diferencias entre los protagonistas, ocho cortes de rutas programados y promocionados fueron una muestra de la naturaleza irreconciliable de esa relación.  Los intereses representados por el gobierno y el de los gremios son antagónicos y tienen en su base una profunda diferencia ideológica; como dice el tango "sé del beso que se compra, sé del beso que se da; del amigo que es ami go siempre y cuando le convenga, y sé que con mucha plata uno vale mucho más”.

 

Tiempo de descuento 

El gobierno sabe que está viviendo los últimos meses de gestión, de los 19 meses que restan para la finalización del mandato muchos se irán en la definición de las candidaturas y de la fórmula para la gobernación, también reconocen en el gobierno que a medida que se acercan esos tiempos el discurso opositor se vuelve más duro e intransigente. Y la oposición al gobierno la encabezan los gremios estatales y los movimientos sociales en mayor medida que los partidos políticos. 

Si el gobierno no alcanza a acordar un modelo de gobernabilidad que le dé cierto sosiego el último año puede ser caótico. De allí que algunos especulen con que podría haber hasta un adelantamiento de las elecciones, pero para que ello suceda tiene que existir un candidato que garantice la continuidad del proyecto, hasta ahora eso no ocurre.
La dualidad que vive la provincia entre el futuro de promisión que ofrece el petróleo no convencional y la realidad del aquí y ahora, es un abismo difícil de sortear. Y cada día más gente se radica en Neuquén en busca de la tierra de progreso que se publicita en todo el país. Y el gobierno, incluidos los municipios, debe responder a esas demandas con los recursos existentes. Un tema que viene de larga data y que el nuevo paradigma petrolero ha incrementado.
Juntos pero no tanto
La inauguración del Hospital de Plaza Huincul volvió a mostrar a Guillermo Pereyra y a Jorge Sapag compartiendo escena. El petrolero volvió a ratificar su vocación de ser candidato a gobernador el 2015, Sapag maneja sus tiempos y el poder de la información; los números alientan al senador, pero desde hace unas 72 horas arrecian los rumores acerca de que ni Sapag ni Pereyra  se enfrentaran en las elecciones partidarias y guardarían todos su arsenal para la disputa que realmente vale la pena: la candidatura para el 2015.
La interna partidaria siempre es importante pero en esta ocasión y en este contexto cobra una importancia superlativa. Para Pereyra es imprescindible hacerse de la conducción partidaria y desde allí apoyar su estrategia para llegar a la gobernación; Sapag también necesita un partido que acompañe sus últimos meses de gestión. Además de tratar de imponer a uno de los suyos encabezando la fórmula para la gobernación. Ambos están como esos boxeadores en esos rounds de estudio, se miran, se miden y nadie saca una mano por temor a la réplica. Un paso en falso puede significar perder mucho o todo y ninguno de los dos afloja. Los agravios de la campaña anterior se disimulan pero no se olvidan. Sapag nunca digirió la derrota y Pereyra no puede soslayar el desplante del gobierno en las elecciones generales. Ambos regaron juntos el sueño del petróleo no convencional, fueron compañeros de marcha durante un largo trecho. Hoy las diferencias parecen irreconciliables y la pelea es por todo. Hasta ahora en el Movimiento Popular Neuquinos siempre hubo reglas  que se respetaron pero las épocas cambian y también cambian los  protagonistas.

M.E.G.



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