OPINIÓN: SANTIAGO REY*

Todo el poder a Weretilneck

Weretilneck reasumió la Gobernación bajo el signo de la incertidumbre por el impacto de las medidas económicas nacionales y el sueño de la construcción de un MPN rionegrino. El PJ se debate entre: la herencia de Pichetto y la era de los Martín.
viernes, 18 de diciembre de 2015 · 01:50
Ni la herencia recibida, ni la falta de legitimación de poder, ni una Legislatura en contra, podrán ser utilizadas como excusa por la nueva administración Weretilneck. Del fenómeno electoral a los límites en la gestión. W reasumió la Gobernación bajo el signo de la incertidumbre por el impacto de las medidas económicas nacionales y el sueño de la construcción de un MPN rionegrino. El PJ se debate: la herencia de Pichetto y la era de los Martín.

El 52,8 por ciento de los votos que obtuvo el pasado 14 de junio, demostraron que Alberto Weretilneck maneja a la perfección los hilos de la estrategia electoral. Es heredero de su mentor político, Daniel Sartor, el dirigente radical que con mayor habilidad diseñó los proyectos electorales durante gran de parte de los 28 años de hegemonía de la UCR en Río Negro. La relación entre ambos -heredada de la anterior vinculación entre Sartor y Julio Arriaga- hoy sigue viva. El alineamiento de algunos dirigentes radicales con el albertismo fue estructurado en oficinas alejadas de la Casa de Gobierno, a la que Sartor no concurre para evitar incómodas fotos.
Pero más allá del peso electoral del puñado de radicales que hoy abrevan en el "albertismo”, fueron las grandes líneas de la exitosa campaña las que explican el apabullante triunfo del ex Intendente de Cipolletti. Entre ellas la presencia permanente en las ciudades y pueblos de la Provincia, el manejo personal que hizo Weretilneck de los créditos y subsidios del Estado, el reparto estratégico de la publicidad oficial que domesticó o silencio medios, y la disponibilidad de millonarios recursos gracias a la renegociación de los contratos petroleros que permitieron promesas de obras públicas.
Así, Juntos Somos Río Negro (JSRN) se convirtió en un fenómeno electoral que, además, impuso varios Intendentes.
Esas victorias y la proyección de cuatro años de Gobierno propio, y con mayoría y quórum legislativo -26 parlamentarios sobre 46, al margen de posibles alianzas puntuales-, dispara el sueño de construcción de un modelo al estilo Movimiento Popular Neuquino (MPN): un partido con raigambre provincialista, que pendule en sus alianzas nacionales, "siempre priorizando el interés de los rionegrinos”. La decisión del Vicegobernador Pedro Pesatti de postergar cualquier definición que implique la obligación de priorizar el futuro partido por sobre su pertenencia al Partido Justicialista (PJ), puso freno al intento de Weretilneck de acelerar la constitución de la nueva fuerza.
En el horizonte inmediato de esa construcción, el Gobernador deberá definir si impulsa una reforma de la Constitución que lo habilite a competir por un nuevo mandato, si fuerza la interpretación del actual texto de la Carta Magna provincial, o simplemente construye un heredero que le garantice fidelidad a partir de 2019.
Ese el escenario político. La gestión es otra cosa.
La administración Weretilenck aún tiene pendiente la estructuración de un proyecto de Provincia. Fueron una constante los espasmos en la administración, durante los cuatro años de poder W heredado, tras la violenta muerte de Carlos Soria.
La celebración por la renegociación de los contratos petroleros se fue diluyendo. Ya casi no queda nada de los 800 millones de pesos que se invirtieron en letras del Tesoro.
Los vaivenes financieros impactaron en la calidad de la prestación de los sistemas de salud y educación. Tampoco pudo la Provincia resolver la crisis estructural del complejo frutícola.
En cambio sí, con acuerdos paritarios salariales desactivó las, en otros años frecuentes, medidas de fuerza docentes.
Desde 2013, el parate de la obra pública provincial es proverbial. El caso más emblemático: no hay en Bariloche ninguna obra de envergadura financiada por la Provincia.
La incertidumbre sobre el impacto de las medidas económicas nacionales, anunciadas por la gestión Macri a poco de asumir, no permiten grandes previsiones. A la caída la restitución del 15 por ciento retenido a la coparticipación -una proyección de unos 1.500 millones de pesos para todo 2016-, se suma una poda a los ingresos por el Fondo Sojero, gracias a la baja de las retenciones. Para poder pagar los sueldos de diciembre y el aguinaldo, Weretilneck debió recurrir a un préstamo del agente financiero provincial.
El Gobernador -en coincidencia con el Senador Miguel Pichetto- saludó la devaluación y la baja en las retenciones, como prólogo de una hipotética recuperación de las economías regionales. La fruticultura, para el caso de Río Negro. La concentración de ese complejo productivo no garantiza una redistribución de las ganancias extraordinarias que los exportadores ya paladean. Por ahora, sólo más beneficios para las corporaciones.
A pesar de estas contrariedades, el sueño de acumulación de poder de Weretilneck cuenta con la inquebrantable vocación divisionista del PJ rionegrino. Ya cruje solapadamente el bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura, gracias a las peleas peronistas en la distribución de lugares en las Comisiones parlamentarias. Lo que está en juego es mucho más que esos cargos: el PJ comienza a discutir el liderazgo de cara a la reconstrucción de una oferta electoral para 2019. Y en ese sentido, los "herederos naturales” de Pichetto -quien ya anticipó que declinaba cualquier nueva contienda-, observan preocupados el avance de los Martín.
Martín Soria, hoy presidente del PJ, quiere recrear la mística que llevó a su padre a la Gobernación; por el otro lado, Martín Doñate confía en liderar un peronismo de vocación frentista y kirchnerista, que se sume a la estrategia antimacrista nacional. 
Ambos llegan con el aval de los votos, aunque el roquense corre con ventaja. Mientras Soria ratificó su invulnerabilidad en su localidad y proyecta influencia territorial; Doñate muestra en Buenos Aires los números de Río Negro en la elección de Diputados Nacionales. El primero puede argumentar que todos sus votos son propios, mientras que el beltranense los comparte con la puja nacional FpV-PRO, que en Río Negro volvió a inclinarse a favor de la continuidad del modelo puesto en marcha en 2003.
Aún no está planteada la relación en términos de disputa, pero inevitablemente el Justicialismo deberá revalidar liderazgos.

Santiago Rey, periodista. Editor de www.revistacic.com.ar

 

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