EDITORIAL

Caminando por Neuquén

Hoy la ciudad de Neuquén o mejor dicho el distrito electoral es el gran botín a conseguir y todas las fuerzas políticas tienen puesto sus ojos aquí; el gobierno provincial porque necesita mostrar las deficiencias del gobierno de Quiroga, éste porque tiene que contrastar su gestión con los municipios del MPN y Rioseco trabaja para que se lo conozca en donde reside el electorado más grande de la provincia. Cada uno decidido a seguir su hoja de ruta dispuestos a cumplir con un plan preestablecido y esperar que lo beneficien los resultados.
domingo, 22 de febrero de 2015 · 12:09
La semana más corta y polémica de este 2015 concluyo con la fiesta de la Confluencia y con los principales focos mediáticos puestos allí. También la CALF resolvió la reelección de Fernando Garayo al frente de la conducción. El miércoles 18 generó un debate en torno a la marcha convocada por los fiscales y fuertemente apoyada y sostenida desde el conglomerado de medios y la oposición política al kirchnerismo. Ese debate nacional no contó con su correlato local, solo algunos referentes hicieron alusión a la marcha  y por supuesto que desde el MPN y el FpV se aprovechó que los focos estaban centrados en Buenos Aires para no tener que asumir un debate que poco les aporta en medio de la campaña electoral. Solo la dirigencia opositora trató de medrar con este tema. La marcha de la campaña obliga a caminar a recorrer y a tratar de estar en el terreno, llegar a la mayor cantidad de gente, besar, apretar manos y darse un baño de popularidad. Es parte del folcklore de la política. Cada cual con su liturgia, con su discurso. 
Los candidatos caminan la provincia, los acuerdos y las alianzas se ponen en vigencia y es en esta instancia cuando todos los actores se vuelven verborrágicos, prometedores y correctos. La adrenalina se vuelve el principal componente de largas y agitadas jornadas. Es esta la parte de la oferta, donde cada tribu política trata de llegar a su "clientela potencial” con las propuestas y las palabras más seductoras para obtener su voto, su confianza y su apoyo. Es la parte idílica de la política, el momento del flirteo, un ritual que luego se vuelve queja porque del lado de la demanda se pasan las facturas vencidas. Y así en ese amanecer y fenecer se tejen las relaciones entre los partidos y sus seguidores. Aquí no existen grandes discusiones ni debates y en muchos casos es un tome y traiga.
El escenario político que fue dibujando el gobierno provincial tiene las características que le imprime la gestión de Jorge Sapag, evitar la tensión social, generar hechos de gobierno y elegir un adversario como blanco fijo. Quien asumió este último rol ha sido el intendente de Neuquén Horacio Quiroga. La estrategia de campaña elegida por el intendente capitalino ha sido frontal y dirigida al núcleo del gobierno, el sapagismo. En consecuencia los dardos del oficialismo se dirigen a Pechi, algo que en el fondo le sirve porque su intención es la de polarizar con el gobierno de la provincia. Algo que tuvo logrado durante parte de su gestión pero que mermó a partir de la irrupción de Ramón Rioseco en la escena electoral como candidato del FpV. 
Hoy la ciudad de Neuquén o mejor dicho el distrito electoral es el gran botín a conseguir y todas las fuerzas políticas tienen puesto sus ojos aquí; el gobierno provincial porque necesita mostrar las deficiencias del gobierno de Quiroga, éste porque tiene que contrastar su gestión con los municipios del MPN y Rioseco trabaja para que se lo conozca en donde reside el electorado más grande de la provincia. Cada uno decidido a seguir su hoja de ruta dispuestos a cumplir con un plan preestablecido y esperar que lo beneficien los resultados. Quiroga tiene la oportunidad de dar un golpe de efecto con la casi segura candidatura de Camilo Echevarria como primer diputado, la joven figura del automovilismo es muy bien visto y de hecho es un ídolo local. Hasta ahora Quiroga venía arrastrando un déficit de figuras en su propuesta, la fórmula con Leandro López no fue la sorpresa que se esperaba, la necesidad de recurrir a figuras del radicalismo han mermado el lado novedoso  de NCN. Hasta el momento la figura que más le aportó a Quiroga es David Schleret con una gestión prolija, de bajo perfil y con un discurso moderado ha logrado un buen reconocimiento de la ciudadanía neuquina. La suma de Camilo Echevarria puede darle el aporte fresco que está necesitando.
La pata peronista de este escenario electoral está en la propuesta de Ramón Rioseco. El hombre de Cutral Có lleva la responsabilidad de que el Frente para la Victoria logre la performance electoral que aspiran desde Buenos Aires. Si es cierto que Rioseco alguna vez quiso armar su fórmula con Pechi Quiroga y esa iniciativa medía muy bien en las encuestas a partir de que se decidió por el FpV su tarea política se debió refundar. Primero porque debe conquistar al elector peronista que ya lo veía como un aliado de Pechi con un discurso alejado del kirchnerismo (ley de hidrocarburos, por ejemplo) y después porque la suspensión de las internas y el alejamiento de Javier Bertoldi le reportaron un cierto costo político. Nada que no se pueda revertir pero que lo obligan a un esfuerzo personal importante. El último revés político fueron las declaraciones de Bertoldi rechazando la posibilidad de que armen colectora en Centenario apoyando a su reemplazante Esteban Cimolai. Fue una respuesta política a Rioseco, pero esa cuenta la va a cobrar el PJ, habrá que esperar como lo acomodan desde el peronismo. La ventaja de Ramón Rioseco está en su reconocido caparazón político, nunca nada le resultó fácil y nunca nadie le regaló nada. Imbuido de esa mística trabaja y camina sabiendo que el secreto es no parar.

 

M.E.G.



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