EDITORIAL

La doble vida

Las criticas, las disputas internas y el cotilleo entre referentes son la constante en épocas donde el poder cambia de mano dentro del oficialismo.
sábado, 23 de abril de 2016 · 20:08
Desde hace 53 años que la misma fuerza política gobierna la provincia. Esa misma fuerza es el centro del sistema político, cuando el Movimiento Popular Neuquino se mueve, a su alrededor todas las fuerzas danzan. Es así como funciona la política neuquina. Cada tanto renueva sus liderazgos y es en esa instancia donde suele crujir la estructura político-burocrática que le ha dado sustento todos estos años. El cambio de gobierno se ha hecho notar en la provincia y el cambio de gobierno en el país también influyó en esto. 
Aunque las mutaciones son imperceptibles para el ojo no entrenado, se van produciendo y algunos se sienten incomodos, otros se sienten más cerca del nuevo gobierno y este tiene su propio ideario a cumplir. De a poco el estilo Gutiérrez se va asentando y la burocracia va asimilando las nuevas formas, es así porque está acostumbrada a camuflarse y el camuflaje forma parte de su supervivencia, tiene vida propia y normas que la perpetuán, no hay una cifra exacta pero todo el mundo político sopesa su enorme influencia a la hora de las decisiones. Su ropaje adquiere variados nombres, "aparato” es el más aceptado, "equipo”, "gente” son otras denominaciones para referirse al conglomerado de cuadros políticos o técnicos que desde adentro del Estado trabajan cotidianamente para que el MPN siga gobernando. 
Todos los días algún cuadro o funcionario de planta política está llegando a la gente en nombre del "Movimiento” para hacerle sentir a ese ciudadano que la voluntad general que se expresa en el Estado es en realidad la voluntad política del partido que gobierna dese hace medio siglo.
 Y esta naturalizado porque tiene la legitimidad que le ha otorgado la ciudadanía, el poblador del interior, el ciudadano de la gran urbe, los agentes económicos, los prestadores de servicios, todos construyen esa cultura política dominante y el manejo del Estado reproduce ese modo de dominación. ¿Qué sucede cuando desde el propio poder se toma la iniciativa para cambiar?, la reforma política es cambiar eso o no cambiar nada. Si no se toca la sustancia es muy difícil hablar de cambio.
Sin embargo hasta aquí se ha avanzado en temas que tienen que ver con la reforma electoral que es parte de la reforma política, como lo es la reforma del Estado, pero ninguna per se es la reforma política. Los principales lineamientos políticos están en el discurso del 1 de marzo en la Legislatura provincial. Allí Gutiérrez marcó los senderos por donde quiere transitar en su gestión, bajó línea y con la ley de ministerio mando señales de cómo quiere que se gestione. Dos lecturas imprescindibles a la hora de entender esta etapa del MPN.
La reforma política se ha convertido en el nuevo testamento del MPN. Mientras la nueva gestión se asienta y traza su derrotero  un grupo de cuadros políticos diseña lo que quiere que sea la reforma política. Hasta ahora la trayectoria indica que la reforma baja, viene desde el gobierno e intercambia con otras fuerzas políticas ideas e información. Lo que no quiere decir que en las instancias decisivas exista unanimidad de criterios. De hecho un tema sustancial en la reforma electoral que se está analizando es el balotaje o segunda vuelta y ahí el MPN ya anticipo que no está a favor y va a imponer su criterio; la incorporación de la boleta electrónica que todo el mundo da por hecho no va a salir inmediatamente, máxime si se tiene en cuenta que el mismo partido gobernante planteo la gradualidad de la aplicación en la capital provincial oportunamente. Los mismos actores que entonces planteaban ese criterio son ahora quienes están al comando de la reforma política. Un viejo dicho político sostiene que "nadie carga el arma que lo va a matar” o "nadie paga las balas con que lo van a ultimar”.
La convocatoria a la Convención partidaria para este lunes es una manera de abrir la discusión acerca de estas políticas y otras implementadas por el gobierno. La discusión partidaria ya está abierta y tiene a distintos grupos o colores internos situados en posturas diferentes a la del gobierno. Uno de los referentes que apoya al gobierno pero no acompaña la alianza con el ex gobernador Sapag es Guillermo Pereyra. Esto hace que los azules no sigan siendo un solo grupo y dentro de los azules que gobiernan también hay diferencia entre quienes responden verticalmente al gobernador Omar Gutiérrez y aquellos que están más cerca de Rolando Figueroa.  Por su parte los seguidores de Jorge Sobisch ya hicieron notar sus diferencias con la administración cuando cuestionaron la designación del ministro Norberto Bruno en el directorio de YPF y ahora más recientemente cuando –también vía Facebook- cuestionaron la matriz de la reforma política y pidieron la implementación de las PASO y las garantías para poder competir en igualdad de condiciones. Aquí es donde se notan las diferencias entre quienes manejan el Estado y su aparato político-burocrático y quienes están con la ñata contra el vidrio, viéndola pasar. Dicho esto de un modo arrabalero pero no por ello menos cierto.
La reunión de la Convención partidaria puede ser un modo de encauzar la discusión dentro de los límites del partido y también esta reunión tiene el propósito de sondear cómo va la marcha del gobierno, una suerte de feedback de control político. Una acción política necesaria para evaluar los primeros 100 días de los primeros cuatro años.
M.E.G.


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