EDITORIAL

Pre candidatos al 2019, mientras se reorganiza el Estado

La reforma estatal y la mayor o menor cercanía con Macri. La lista de aspirantes en el MPN y Cambiemos. El rol de los sindicatos.

Mientras algunos están apurados, otros dosifican la ansiedad. Pero todos aquellos que guardan alguna ambición con posibilidades de concretar, apuntaron al 2019. El objetivo es competir en las elecciones, otra vez. Con un premio, ahora, que puede ser realmente importante. Gobernar Vaca Muerta obsesiona: en el MPN, hay ya una lista de presuntos precandidatos. En Cambiemos, hay uno "natural” para la provincia y varios para la capital. Entre los dos sectores está la disputa focalizada. Ambos con gestiones que mostrar y conceptos que debatir.

El dueño de la ambigüedad es el MPN. Tiene que atravesar pruebas importantes después del mediocre resultado de las parlamentarias y capitalinas. La primera está a solo horas: el encuentro de gobernadores con Mauricio Macri, el lunes. Lo que en principio se había pautado para el 27, se pasó para el 30. Y aumentó la importancia, porque, dicen, de allí saldrá el germen de un gran acuerdo nacional para iniciar el proceso de "reformas permanentes” con el que Macri pretende resucitar el desarrollismo versión siglo XXI.

Macri define cosas, como referente, en el MPN. Nadie hubiera pensado, allá por los ’90, que aquel presidente de Boca que quería hacer política y fuera presentado en Neuquén por Jorge Sobisch, terminaría siendo tan importante para el partido neuquino. Es así porque, en principio, el partido provincial se alborota entre dos grandes opciones: ser la versión más populista del macrismo vigente, o la más opositora desde el no peronismo. La fase conciliadora intermedia desestima esa polarización, y propone navegar con ubicuidad de ángel, recibiendo los beneficios de no oponerse y también los de no complacer siempre.

La primera cuestión de política práctica que aparece es la de qué hacer con el Estado, y con el partido del Estado. El tema macro, el gasto estatal, la eficacia del aparato burocrático, la distribución de la renta, se discute según la responsabilidad que se representa. Aquí talla fuerte el actual gobernador, Omar Gutiérrez, y su participación se verá con claridad en el presupuesto que presentará para el 2018. El Gobernador tiene más o menos claro, y consensuado, una política gradual de achique de gastos, que encauce las cuentas sin levantar olas tan grandes que puedan provocar cimbronazos excesivos. Irá al encuentro de Macri con la conciencia tranquila, y respaldado por una pieza importante del elenco presidencial, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Juega en este tema la relación con los gremios estatales. Estos saben, aunque para afuera no hacen la distinción, que no es lo mismo negociar con el MPN que con Cambiemos. Que no es lo mismo Gutiérrez que Horacio Quiroga, para decirlo con nombres propios. Mientras Gutiérrez (y el MPN en general, con diferencias mínimas) se inclinan a la negociación permanente y a la idea corporativa político-sindical, Quiroga se ubica a la derecha de Macri en este aspecto, y solo negocia después de asegurarse que tiene la sartén por el mango, y que nadie se la podrá quitar.

El elenco de pre-candidatos del MPN, en este contexto, juega con opciones conceptuales frente a la concepción del Estado. Se cuentan en la lista el propio Gutiérrez (iría por la reelección), el senador Guillermo Pereyra (competirá, al menos, por conducir el partido); Rolando Figueroa, quien a algunos les dice que está en la competencia ahora, y a otros que estará más tarde; Jorge Sapag, con expectativas más en el rol de conducir estrategias que de hacerse cargo de la gobernación; Jorge Sobisch, quien por ahora se ha limitado a difundir sus anticipos proféticos sobre el kirchnerismo y su destino de corrupción; y Luis "Toti” Manganaro, una estrella retornada al firmamento emepenista, que ya recorre la provincia anunciando que competirá desde la independencia de los referentes históricos.

Hay un consenso que anticipa un camino de admisión de culpas en el MPN: es el de incorporar el sistema D’Hont en las internas del partido, algo que hace tiempo había demandado Jorge Sobisch, desde el llano. Esto es importante, porque implicaría la integración de listas de candidatos con participación de las minorías, algo que hasta ahora se ha negado, e impediría, al menos teóricamente, que haya "heridos” que en lugar de trabajar para adentro, lo hacen para afuera, beneficiando a otros candidatos y otros partidos. También se propondrá que el presidente del partido no sea el gobernador, para que se cumpla el rol fiscalizador partidario sobre las gestiones de gobierno. Esta idea ya la está tirando Manganaro, junto con otras osadías.

La mecanicista idea de que la contienda en el MPN se reduce a las diferencias entre Gutiérrez y Figueroa, puede generar equivocaciones, pues la trama es más compleja que eso. Nadie niega, que el dúo de solistas tiene ideas diferentes, sobre el qué hacer ahora y también sobre el futuro; pero no son los únicos actores de la tragicomedia emepenista. En este contexto, lo que hay que entender es que el MPN siente el aliento de la parca soplándole la nuca, tal vez como nunca antes, porque ahora el aliento viene desde la sociedad, no desde tal o cual político, y la ola de la alternancia viene fuerte. Es lo que condiciona y determina a que el partido se abroquele en la gestión, pues contribuir a fragilizarla, sería suicida.

Enfrente, aunque no tanto en lo que a conveniencias del macrismo hace, se planta Cambiemos con la candidatura "natural” de Horacio Quiroga a la gobernación, una vez más, aunque ahora potenciado porque el sector que lo sustenta comulga en la misma misa: no necesitará, en principio, impostar nada Quiroga esta vez, para llevar los planteos que siempre ha hecho, como estandartes comunes de la "revolución reformista” que alienta el Presidente.

En el sector, hay coincidencias sobre esta cuestión, y competencia en lo que hace a definir quién tomará la posta para competir en las capitalinas. Se sabe lo obvio, que en esa carrera hay anotados ya desde hace tiempo miembros del Gabinete como Marcelo Bermúdez, y José Luis Artaza. Pero todavía falta, y puede haber más aspirantes a la renovación del gobierno municipal que inauguró, en 1999, la vía alternativa al MPN en la provincia.

Rubén Boggi

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