EDITORIAL

Educación neuquina: veinte años y todo igual

La continuidad de los conflictos docentes se mantiene hace dos décadas. El MPN bulle en la actual coyuntura. Tanto en el gremio como en el gobierno, las internas determinan la suerte de lo que vendrá.
domingo, 22 de abril de 2018 · 09:45

Nada ha cambiado en Neuquén. En los últimos siete días pareciera que el tiempo se hubiera detenido. Todo está igual.

Dirigentes del gremio docente ATEN mostrando sus dientes sin disimulo. Gesto que conlleva la bronca del sinsabor de la no respuesta y la advertencia de que “si la solución no llega la huelga se profundizará”.

Las 15 mil personas que el viernes a la tarde participaron de la última marcha levantaron la moral de la tropa sindical.

Desde el gobierno todo sigue igual. No habrá nueva propuesta y por lo tanto todo hace presuponer que el conflicto docente continuará, al menos, otros siete días.

Si hacemos el ejercicio y nos retrotraemos 20 años en el tiempo, nos encontraremos con la misma situación.

Los neuquinos hemos atravesado 20 inicios de ciclos lectivos de la misma manera. Sin clases, con sindicalistas y docentes con gestos adustos y funcionarios sin encontrar la fórmula ideal exigida.

Veinte años es mucho tiempo. Para los sindicalistas y la dirigencia politica, incluída la oposición, fueron nada más que tertulias.

Es mucho el tiempo transcurrido y los resultados son más que pobres.

El fracaso los toca a todos por igual. Sindicalistas y dirigentes políticos, oficialistas y de la oposición, son responsables de tamaño culebrón.

No han sido capaces de superar una situación que se repite en las últimas dos décadas. Hubo casos de buena voluntad. Faltó compromiso colectivo.

El fracaso es de todos por más que estas palabras generen bronca entre los aludidos.

La provincia con mejor proyección económica del país, en un horizonte de 20 años, es la misma que no ha logrado ordenar y organizar la cuestión educativa. Dos décadas con la Educación en terapia intensiva.

Imposible pensar un futuro mejor sin el sistema educativo en marcha y sin fisuras. El relato no coincide con la realidad.

Las internas también juegan en la actual situación.

Los sindicalistas de ATEN capital aceptan que tienen serias diferencias con la dirigencia provincial. La izquierda y el kirchnerismo pelean por el liderazgo de la protesta social en las calles.

En el MPN la cosa no es tan distinta. Las diferencias internas abren luces de alerta en el seno partidario.

Muchas caras preocupadas y pocas voces respaldando al actual gobierno. Muchos que pintan para caciques pero muy pocos con cuero para salir a dar pelea en defensa del partido que los parió.

“En el MPN actual se piensa más en cómo hacer daño que en sumar y construir”, sentenció está semana un viejo dirigente socio de históricas batallas junto a Felipe Sapag y Pedro Salvatori.

Quizás la brujula de semejante descalabro esté en manos del petrolero y Senador Nacional, Guillermo Pereyra.

Sabe que hay dirigentes que tiran piedras a escondidas. Que si el partido no cierra filas, el 2019 amanece complicado.

Así lo hizo saber en charlas privadas. El viernes hizo tronar su voz desde Junín de los Andes.

Habrá que ver cuántos serán los que se disciplinen y quienes los que continuarán con piedras en sus bolsillos.

Alejandro López