Una de dormilones, cocodrilos y carteras

Hay una buena cantidad de cocodrilos con hambre de poder en el pantano provincial. Algunos llegarán. Otros, serán carteras.

Cocodrilo que se duerme,  es cartera. Cita un refrán de los nuestros, y para la ocasión viene como anillo al dedo.

La política está llena de vivos y despiertos, pero también abundan los ejemplos de dirigentes que pintaban para buenos pero se durmieron ante los elogios, y no activaron.

“Era bueno pero no tuvo suerte”, es el justificativo común de aquellos dormilones que se negaron a dar el gran paso y trascender con luz propia.

En Neuquén, desde diciembre que suceden cosas que nos muestran a dirigentes despiertos. La revuelta de los estatales del mes de diciembre en Casa de Gobierno ubicó a Carlos Quintriqueo y Jorge Marillán activos y con hambre.

Lograron el compromiso de la firma del Convenio Colectivo de Trabajo para el área de Salud, y la previsión de incremento salarial para todos los empleados públicos hasta el próximo mes de Junio, inclusive.

La tranquilidad del frente interno muestra al dúo estatal militando activamente en favor del kirchnerismo neuquino.

Horacio Pechi Quiroga, intendente capitalino y máximo referente de Cambiemos, impuso su voluntad y en meses logró el guiño de Mauricio Macri para que en el 2019 vaya como candidato a gobernador de la provincia por la Coalición que gobierna el país.

Ramón Solano Rioseco en ningún momento resignó sus aspiraciones como candidato a gobernador de la provincia. Se resigna a terminar como cartera.

En el peronismo los cocodrilos son dos, Javier Bertoldi y Dario Martínez,  puede que comulguen o que alguno también termine siendo cartera.

En el MPN la situación comenzó a ordenarse ayer.

El sector azul tuvo su momento de euforia en el Ruca Che dando rienda suelta a la proclama Omar Gutierrez 2019.

El mismo gobernador y presidente del partido provincial no anduvo con chiquitas y asumió sus pretensiones eleccionistas.

Por estas horas y con el correr de los días aparecerán los sesudos análisis sobre el acto en el Ruca Che.

Fue eso. Un acto político de un sector del MPN que quiere seguir habitando la fortaleza de calle Rioja.

En el concierto del partido provincial los cocodrilos movedizos son varios. Jorge Sobisch y Luis “Toti” Manganaro desde hace varios meses recorren la provincia predicando su voluntad de ir por la gobernación.

El caso que aún resta descifrar es el del vicegobernador Rolando Figueroa. Todos los movimientos, todos sus gestos hacen presumir que quiere prenderse en la pelea por la gobernación.

Movimientos, gestos, presunciones. El número dos de la provincia hasta el momento no ha dicho que quiere ser candidato a gobernador por el MPN.

Guillermo Juan Pereyra es otro de los dirigentes con peso que hasta el momento no ha terminado de pronunciarse en el tablero del partido provincial.

Mantiene fluidos contactos con todos los actores de la vida interna. Su aspiración es lograr una lista de consenso para que regentee al MPN.

Habla, concilia, recomienda y advierte.

La última semana fue el único dirigente que criticó la realización del acto en el Ruca Che. “Antes de actos políticos, primero debemos administrar las crisis” sentenció el senador desde el despacho que ocupa como secretario general del gremio petrolero.

Pereyra teje pacientemente los lazos con distintos operadores barriales y de referentes del interior.

Espera el momento para convocar a los adherentes de la lista Azul y Blanca. Por ahora el cocodrilo se mueve en las turbulentas aguas emepenistas.

Todos asisten expectantes a sus gestos. De él depende la suerte de muchos que pintan para buenos pero que pueden terminar siendo cartera.

Alejandro López

 

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