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Sábado 21 de Febrero, Neuquén, Argentina
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En medio del frenesí neuquino, qué se puede y qué no se puede cambiar

Neuquén está en medio de un proceso tan potente que habrá que revisar la metodología de la política para entender qué se puede y qué no se puede cambiar.

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Es la última semana de febrero, y en este corto período de tiempo, significativo por lo que implica al funcionamiento de la institucionalidad política, comenzarán las clases en las escuelas de Neuquén, se inaugurarán las sesiones en la Legislatura, y, a nivel nacional, se sancionará la Ley de Reforma Laboral, el primer hito concreto que ha dividido nuevamente al establishment político, abriendo paso a lo que puede ser un tsunami de confrontación incesante.

Al mismo tiempo, Neuquén está en obra. El comienzo de la gran avenida Mosconi al estilo 9 de Julio en Buenos Aires abre, a los ojos de todos, la evidencia de una transformación urbana relevante, que, por supuesto, ocasiona debate, polémica, y opiniones que se disparan hacia todos los extremos posibles en el actual mundo virtualmente multidimensional al que deberemos acostumbrarnos los mortales del siglo 21.

El rubro obras, precisamente, es el que más se ha enfatizado en estas horas en alusión al comienzo efectivo, en el nivel primario, de las clases de este año. Figueroa inaugurará siete obras escolares, marcando con especial acentuación dos presuntos atributos de su gestión: la certeza (las clases comienzan sin conflicto) y la preparación de la infraestructura escolar, que se promociona como inédita.

“Este año vamos a tener el récord absoluto de inauguraciones y remodelaciones parciales (de edificios educativos) en toda la historia de la provincia del Neuquén”, afirmó el gobernador en las últimas horas. También reiteró que eliminará todas las aulas tráileres que quedan todavía en Neuquén: “se creaban escuelas con una resolución, pero simplemente se abrían tráileres para que los chicos estén ahí, incluso a 10 grados bajo cero o con mucho calor”, sentenció Figueroa, en una nueva alusión al pasado del que se quiere desprender vía la diferencia.

Neuquén presenta otra singularidad en el actual contexto educativo nacional. En la mayoría de los distritos, la matrícula no crece, y tiene tendencia a la baja, como consecuencia de la dramática reducción del índice de natalidad en Argentina; sin embargo, en esta provincia no es así, no porque las familias tengan más hijos, sino porque se sostiene una ola inmigrante que genera demanda de servicios.

Esta característica, que no es nueva en Neuquén, pero que se ha potenciado fuertemente por el impacto social de Vaca Muerta (con récord de producción en estos momentos) produce choques culturales importantes, que repercutirán en la política.

El ritmo de obras públicas en la provincia es notable, mucho más porque es bancado económicamente con inversión propia, o de créditos tomados por la provincia, o por aporte de la Responsabilidad Social Empresaria que hacen las petroleras; y así, tanto dinero puesto en cemento, cañerías, movimiento de tierras, genera, por un lado, la sensación de progreso; y, por el otro, la reacción inevitable ante el cambio en cuanto a la consideración de prioridades.

El Estado, en Neuquén, le apunta al futuro cercano con una intensidad y concentración que se explica solo por la más formidable expectativa del nuevo siglo que se haya tenido hasta ahora. Por eso la desesperación por apurar la renovación y crecimiento de la infraestructura. Por ejemplo: Figueroa dijo en estos días que se continuará con la obra del hospital norpatagónico, con fondos provinciales.

Esa mega obra, comenzada con fondos nacionales durante el gobierno de Omar Gutiérrez, fue apresuradamente juzgada como un elefante blanco abandonado, por sectores políticos opositores al actual gobierno. El juicio nació del hecho de que el ministerio de Salud dio prioridad a otras cuestiones en los dos primeros años de gestión. Sin embargo, el “elefante blanco” seguirá construyéndose, según parece, impulsado por la disponibilidad financiera y por la clara convicción de que hará falta para equilibrar la oferta con la demanda.

Así, con una ciudad capital herida al medio por el destripamiento de la avenida principal; con el principio inexorable de construcción de grandes espacios para estacionamiento; con la interconexión acelerada entre localidades por rutas con nuevo pavimento; con el infernal ritmo de construcción de obras privadas que responden a la gran demanda inmobiliaria del exponencial crecimiento; y con la certeza de que la vía para la exportación de Vaca Muerta está en marcha y pronto será realidad, Neuquén está en medio de un proceso tan potente que habrá que revisar la metodología de la política para entender qué se puede y qué no se puede cambiar.

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