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Domingo 04 de Enero, Neuquén, Argentina
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Neuquén, el día después de la caída de Maduro

El establishment político neuquino expone una gran grieta ideológica, que se expresa en estas horas turbulentas de América.

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El fulminante golpe contra el régimen de Nicolás Maduro concretado el sábado por el gobierno de Donald Trump, motivó inmediatamente en Neuquén dos reacciones, que ilustran suficientemente el actual estado de su establishment político: por un lado, los venezolanos migrados acordaron reunirse alrededor del monumento a San Martín, en la capital neuquina, abrigados por políticos neuquinos que no dudaron nunca de la condición dictatorial del chavismo; por el otro, el kirchnerismo, la izquierda, los gremios estatales y organizaciones afines programaron la contramarcha, en el monumento a la Madre, para condenar lo que se consideró una “nueva invasión imperialista” en América Latina.

Neuquén tuvo, así, nuevamente ilustrada su singularidad; pues esa división, coherente con lo que pasa en el país, no se refleja, por ejemplo, en sus gobiernos (provincial y municipales), que, a tono con una época signada por Vaca Muerta, ostentan un abrazo -impostado o no- entre quienes militan de un lado y del otro de la gran grieta americana.

En los gobiernos neuquinos hay detractores de Maduro y defensores de Maduro. El paraguas del shale oil ampara a todos y disimula estas “pequeñas” diferencias. La amplitud ideológica se traduce en pragmatismo, pero no puede resolver estos exclusivos momentos de alta tensión en la biblioteca. Finalmente, quedan expuestos, inexorablemente, quienes tienen en claro que es mejor con Estados Unidos que con Rusia o Irán o China, y quienes, por el contrario, se sienten cómodos sentados a la mesa servida con samovares y vodka por el mismísimo Vladimir Putin.

Tan potente hecho para el comienzo del año, seguramente marcará la agenda de todos; y en Neuquén, se sentirá, pues la provincia lidera la producción de gas y petróleo, hidrocarburos que, en definitiva, configuran todavía la esencia de la puja internacional por el control de las fuentes de energía. En sus primeras declaraciones tras el operativo militar de sus fuerzas de elite, Trump mencionó que reconstruirá la fuerza de la producción petrolera en Venezuela, con las empresas que habían sido expropiadas por el chavismo. Haga lo que haga de aquí en más Estados Unidos, es probable que el mapa geopolítico ya haya cambiado, y Neuquén, aunque muchos no se dan cuenta, juega y jugará en ese mercado.

La grieta ideológica neuquina no le hace sombra, por ahora, a la cuestión de fondo, su producción económica. El poder político de la provincia, cuando estaba el MPN y ahora también, supo siempre abstraer la condición de su sustentabilidad de los posicionamientos extremos; es probable que continúe con la asepsia en cuestiones incómodas, aunque en su seno, tal vez sin que se le de la importancia que tiene, hay quienes hacen fuerza para un lado, y quienes para el otro.

Maduro ha caído, eso parece irrevocable. Se veía venir, pero, la forma en que ha ocurrido, igual golpea, igual sorprende, e impacta con otra fuerza. A medida que pasen estos primeros días, se verá cómo se acomoda el mundo, como se digiere la agresividad prepotente de Trump, quien todavía es una incógnita, tanto para la sociedad norteamericana, como para el resto del mundo.

Aquí, en la lejana Vaca Muerta, con certificado de no intervención en los asuntos internos de otros países, será interesante observar cómo funcionará esta dicotomía política e ideológica, que convive, básicamente, bajo el mismo techo.

 

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