La separación entre Chechu Bonelli y Darío Cvitanich parecía haber quedado cerrada, pero en las últimas horas el conflicto volvió a encenderse. Todo se disparó cuando ella decidió hablar del tema con un tono más emocional del que venía manejando y él, lejos de acompañar el clima de reconciliación, la cruzó con una frase que dejó al descubierto que hay heridas que no se cerraron.
El nuevo capítulo comenzó cuando Chechu se refirió al duelo sentimental que atravesó después de su ruptura. En una entrevista reciente, describió lo que para ella fue la parte más dolorosa del proceso: “Me costó muchísimo aceptar que un proyecto tan grande llegara hasta ahí. Fue un duelo intenso, me dolió la forma”, expresó con sinceridad, abriendo por primera vez la puerta a los motivos que le generaron más angustia.
Pero lo que realmente detonó la reacción de Cvitanich fue otra frase que Chechu Bonelli dejó caer casi sin querer, cuando habló de las responsabilidades durante la separación: “Hubo cosas que sentí que cargué sola”. Esas palabras fueron suficientes para que el exfutbolista tomara posición.
La respuesta de Darío Cvitanich apareció en un mensaje público que sorprendió por su tono directo. El exdelantero eligió una frase corta, pero filosa, para marcar su postura y dejar en claro que no piensa permitir que se instale un relato que lo deje en un lugar injusto: “Siempre me banqué todo y jamás expuse nada. Pero no confundamos: si hablo, hay mucho para decir”.
Ese “si hablo” fue interpretado como una advertencia. Sin levantar la voz, dejó claro que tiene su propia versión de los hechos y que por el momento no la comparte para evitar un escándalo mayor. El mensaje, además, dejó flotando otra idea no explicitada pero evidente: hasta ahora, el silencio fue una forma de protegerla.
Lejos de apaciguar el clima, ese cruce reavivó una tensión que parecía apagada. Mientras Chechu hablaba desde el dolor del final, Cvitanich marcó un límite y puso sobre la mesa la incomodidad que le generó escucharse aludido. La frase final de él dejó en claro que podría contar mucho más de lo que contó. Ella, por su parte, eligió no responder públicamente.
Por ahora, la historia queda en pausa, pero con un clima que ya no se disimula. Lo dicho por Chechu Bonelli abrió su herida; lo dicho por Darío Cvitanich dejó en claro que no está dispuesto a quedar expuesto. Y entre esas dos frases —tan distintas, tan directas— quedó marcada la tensión real de una separación que todavía no terminó de cerrarse.