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Trump, sin margen para fracasar ni en Ucrania ni en Venezuela.

Ucrania y Venezuela ponen a prueba su credibilidad internacional mientras los problemas domésticos se acumulan y la economía molesta a los estadounidenses.

Domingo, 30 de noviembre de 2025 a las 09:03
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Zelesnki busca mejorar su posición en las negociaciones
Putin maneja los tiempos en el conflicto entre Ucrania y Rusia
Estados Unidos amenaza con profundizar los ataques contra los narcos
Maduro busca resistir la presión de Trump
El espacio aéreo venezolano está cerrado

En estos momentos, cuando le está yendo muy mal en el plano doméstico, Donald Trump no puede permitirse otro fracaso en su intento de frenar la guerra entre Ucrania y Rusia. Tampoco que Nicolás Maduro, después de tantas advertencias y del formidable y costoso despliegue naval que ordenó en el Caribe, permanezca en el poder.

Putin y Maduro se la están haciendo difícil. También, aunque en menor medida, Zelenski y los países europeos. En ningún caso, ni Ucrania ni en Venezuela, Trump está teniendo el éxito para imponerse y que todos hagan lo que él quiere que tuvo en Medio Oriente, donde presionó a Israel y al grupo terrorista Hamas para que firmaran un cese al fuego que, mal que mal, se sostiene. Allí también pudo armar una coalición de países clave para no dejarles opciones a las partes más que aceptar sus condiciones.

Putin manda

Con Putin no pudo hacer eso. El líder ruso sigue manejando la agenda del conflicto a su gusto. No tiene apuro y dice que puede seguir usando el poder militar durante el tiempo que sea necesario. Por eso, en su plan de 28 puntos, dejó en claro que quiere quedarse no solo con el territorio ucraniano que ya controla, sino también con el que todavía está en manos de los ucranianos. Si no lo aceptan, no hay problema: buscará ganarlo militarmente tarde lo que tarde.

A Zelenski y a Ucrania les cuesta mucho más plantarse frente a Trump, aunque no les quedó otra alternativa que hacerlo, muy prudentemente y en su justa medida. Saben que no pueden quedar como los responsables del colapso del acuerdo y presentaron contrapropuestas que, por ahora, solo lograron que Trump corriera el ultimátum que vencía el último jueves para que aceptaran las condiciones, si no querían que Estados Unidos los abandonara definitivamente, algo que los dejaría a la intemperie desde el punto de vista militar y de defensa.

En los próximos días habrá nuevas reuniones. Putin recibirá a enviados de Trump para ver si puede sacarse algo en limpio del plan de Trump y de las contrapropuestas de los europeos. Ninguna de las partes parece tener incentivos para aflojar. Zelenski, porque tal como están las cosas debería pasar de ser el presidente que lideró y soportó la invasión de una potencia nuclear, a tener que explicarles a los ucranianos que después de tanta muerte y destrucción, perderán casi el 20 por ciento del territorio, que por decisión de Putin no van a poder ingresar a la OTAN, y que deberán reducir su ejército. Solo lograría algunas garantías futuras de defensa, que las considera insuficientes.

Europa tampoco puede aceptar ahora las condiciones de Putin porque eso transformaría al ruso en el gran ganador de todo esto. Necesita tiempo para prepararse para lo que considera que será inevitable, pero de acá a cinco años: enfrentar a Rusia y a Putin en una guerra convencional sin Estados Unidos, que hace rato ya decidió despegarse de sus asuntos. Por eso Francia recuperó el servicio militar, y todos aumentan sus presupuestos militares.

Un Maduro débil pero que no sucumbe

Mientras que en Europa quiere pero no puede, en Venezuela Trump puede pero no se anima a terminar por la vía militar con el gobierno de Maduro. Ya dejó en claro que su objetivo es ese, pero por ahora parece tratar de utilizar la presión militar para que Maduro y quienes lo sostienen se vayan solos. Parece que eso no va a pasar, por lo menos en los términos que quiere Trump: tiene que ser inmediata la salida de Maduro y de todos los que lo sostienen en el poder.

Así las cosas, entonces, estaría todo preparado para empezar las operaciones militares dentro del territorio. Estados Unidos considera objetivo legítimo a Maduro luego de declarar al Cartel de los Soles como organización terrorista. Todos los días Trump da un paso más para redoblar su presión contra Maduro. Lo último fue el anuncio del cierre total del espacio aéreo de Venezuela. El mensaje es que todo está preparado para ir militarmente por Maduro. Los escenarios que se abrirían para Venezuela y para la región si eso ocurriera son imprevisibles. También para Estados Unidos, que se vería involucrado en otra guerra, algo que Trump prometió que no haría.

Una apuesta de alto riesgo

Venezuela y Ucrania son dos desafíos de política exterior cuyos resultados impactarán la política doméstica, en donde a Trump no le está yendo bien. Los estudios de opinión pública marcan un creciente descontento de la población, sobre todo por la gestión económica. También está crujiendo MAGA, su principal grupo ideológico y político de apoyo. El caso Epstein y las difusas explicaciones y tretas de Trump para tratar de despegarse del criminal sexual lo están complicando. También su alineamiento con Netanyahu y el apoyo militar que le dio en la guerra con Irán fue criticado y sacó a la luz el feroz antisemitismo del supremacismo blanco que está bien cerca de Trump.

Por todo esto, nuevos fracasos en política exterior, no solo no obteniendo éxitos diplomáticos sino gastando más plata, tiempo y recursos de los consumidores estadounidenses mientras los precios de los supermercados siguen angustiándolos, no parecería ser muy oportuno en este difícil momento que atraviesa Trump, dentro y fuera de Estados Unidos.

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