La alegría y el alivio que Catherine Fulop expresó por lo que ocurrió recientemente en Venezuela la llevaron, casi de manera inevitable, a mirar hacia atrás. En medio de ese clima de recuerdos y sensaciones mezcladas, la actriz retomó una anécdota profunda y muy personal: la infancia de su madre, Cleopatra García, marcada por el abandono, la pobreza y los años en un orfanato.
La venezolana radicada en Argentina habló del tema en una entrevista que dio tiempo atrás y que volvió a tomar relevancia. Allí, mientras repasaba su carrera y sus raíces, se permitió abrir una ventana hacia la historia familiar que la moldeó. Contó que no creció en un entorno artístico ni de privilegios y recordó sus propias dificultades escolares: “Tengo que echarle mucha pierna antes de prestar atención. Entonces, aprendía una coreografía a la mitad”, dijo con honestidad.
La charla tomó otro rumbo cuando el conductor le preguntó por la influencia de su madre en su formación. Entonces, Catherine Fulop se detuvo y relató el origen de aquel dolor: “Mi mamá, es huérfana. Su papá murió cuando ella tenía un año y su mamá se volvió loca. Entonces, a los cinco o seis años, ya la internaron en un orfanato”.
Ese tiempo en el hogar de Maracay marcó para siempre a Cleopatra. Allí creció junto a la Madre María de San José, figura religiosa muy querida en Venezuela. Fulop lo recordó con enorme respeto: “Ella tenía una familia rica en Valencia, pero igual la metieron en un orfanato en Maracay. Quien crió a mi mamá fue la Madre María de San José, la Beata de Venezuela”. Y agregó un recuerdo lleno de ternura: “Yo iba a visitar a la Madre María de San José y era mi abuela. Entonces, le pedía la bendición”.
Para sostener su relato, Catherine Fulop señaló que existen registros de esos años: “Mi mamá tiene fotos con la Beata. En el catolicismo, es prácticamente una virgen. Es una monja que fue muy buena y, sobre todo, con los pobres”. El vínculo de fe y contención que encontró su madre allí se convirtió en una herencia emocional que atravesó generaciones.
Con el tiempo, Cleopatra dejó el orfanato, se casó con Jorge Fulop y formó una familia con cuatro hijas: Catherine, Maribel, Yasmín y Jennifer. La actriz, que creció en Venezuela y luego encontró en la Argentina su lugar definitivo, volvió a mencionar esta historia como una forma de comprender de dónde viene y por qué la realidad de su país siempre la toca de una manera tan personal.
Hoy, cada vez que mira lo que ocurre en su tierra natal, el recuerdo de esa infancia dura late más fuerte. Y en el relato de Catherine Fulop hay algo que se repite: la resiliencia de su madre, la fe como refugio y la certeza de que, incluso en los escenarios más adversos, también pueden nacer fuerzas capaces de sostener una vida entera.