El calendario lunar marca un nuevo inicio y millones de personas celebran el comienzo del Año Nuevo Chino. En 2026 se inaugura el ciclo del Caballo de Fuego, un signo asociado al impulso, la vitalidad y la acción decidida. La tradición propone recibirlo con gestos simbólicos que buscan atraer fortuna y armonía.
Una de las prácticas más extendidas para el Año Nuevo Chino es realizar una limpieza profunda del hogar antes del primer día oficial. Se trata de eliminar el desorden acumulado y abrir espacio a nuevas oportunidades. La creencia indica que ese día no debe barrerse, para evitar que la buena suerte que acaba de llegar se “escape”.
En la mesa, los alimentos cumplen un rol central. Los dumplings son protagonistas porque su forma recuerda a antiguos lingotes de oro y simbolizan riqueza. También se recomienda servir pescado, asociado a la abundancia, y tallarines largos, que representan longevidad y continuidad en los proyectos personales.
Las mandarinas y naranjas ocupan un lugar especial durante estas fechas. Se colocan en bandejas o se regalan como deseo de prosperidad, ya que su nombre suena similar a palabras vinculadas con fortuna en chino. Tradicionalmente se eligen ocho o nueve piezas, números considerados auspiciosos.
Otro ritual popular en el consiste en preparar un cuenco con arroz crudo hasta el borde y colocar dentro monedas doradas. El arroz simboliza estabilidad y alimento constante, mientras que las monedas refuerzan la idea de crecimiento económico. Se deja en la cocina durante los primeros quince días del ciclo.
El color rojo domina la decoración. Faroles, cintas y sobres rojos conocidos como hongbao se utilizan para activar la energía positiva. El rojo se asocia a protección y buena suerte, mientras que el dorado representa riqueza. Muchas familias colocan el carácter 福, que significa fortuna, incluso invertido para indicar que la suerte “ha llegado”.
Para este Año del Caballo de Fuego, también se aconseja incorporar elementos que potencien el movimiento y la determinación. Una figura de caballo orientada hacia la puerta simboliza avance, y escribir metas en un papel guardado en un sobre rojo funciona como declaración de intención. Más allá de las creencias, el espíritu central es comenzar el ciclo con optimismo y energía renovada.