La visita de Laurita Fernández a Otro Día Perdido generó expectativa desde el minuto uno, especialmente por el cara a cara con Evelyn Botto, actual pareja de Fede Bal. Antes de que la invitada pisara el estudio, la panelista decidió anticiparse y marcar su postura con claridad.
Sin vueltas, Evelyn Botto tomó la palabra y dejó en claro el contexto que muchos esperaban: “Además de ser una gran actriz y un mujerón, es la ex de mi novio”. La frase, lejos de generar incomodidad, abrió el juego a una charla que combinó sinceridad, humor y cierta tensión televisiva.
Acto seguido, la panelista remarcó su posición para evitar cualquier especulación: “A mí ella me parece espléndida, pero algunas personas maliciosas siempre intentan hacer que las personas, sobre todo las mujeres, se peleen”. Así, Evelyn Botto buscó desactivar cualquier intento de conflicto mediático con Laurita Fernández.
La conductora fue más allá y dejó una definición tajante: “Yo no tengo ningún problema con ella porque no pasó nada y a mí me cae diez puntos”. Sus palabras apuntaron directamente contra los rumores que suelen instalar rivalidades entre mujeres en el mundo del espectáculo.
En ese momento, Mario Pergolini aportó su cuota de ironía y lanzó: “La odia”, generando risas en el estudio. Sin embargo, Evelyn Botto reaccionó de inmediato para desmentirlo: “No chicos, no la odio, ¿me están cargando? Les estoy diciendo que no”.
La situación se volvió aún más distendida cuando Agustín Aristarán, conocido como Rada, sumó humor: “La detesta”. Lejos de esquivar el comentario, Evelyn Botto respondió con una reflexión que sorprendió a todos.
“Si tuviera que odiar a cada persona que haya estado con mi novio, ¿a cuánta gente debería odiar? Es imposible”, lanzó entre risas, dejando en evidencia que su mirada está lejos de los celos o los conflictos innecesarios.
Finalmente, la entrada de Laurita Fernández terminó de confirmar el clima relajado: hubo abrazo, baile improvisado y hasta un momento divertido en el que Evelyn Botto la levantó en brazos. La escena cerró cualquier duda y dejó en claro que, lejos de la rivalidad, entre ellas reina la buena onda.