Martín Bossi sorprendió al exponer uno de los momentos más incómodos de su trayectoria artística y puso nombre propio al conflicto: Lionel Messi. Según relató, una imitación que hizo hace años habría generado un enojo real del futbolista, algo que todavía hoy le pesa.
El tema surgió en una charla distendida, cuando le preguntaron si alguna vez alguno de sus personajes se había molestado con una parodia. Lejos de esquivar la respuesta o elegir un caso menor, Martín Bossi fue directo y dejó una frase que descolocó a todos: “Creo que Messi se enojó, me quiero matar”. No hubo remate humorístico ni ironía. El tono fue de incomodidad genuina.
Según explicó, el episodio ocurrió hace aproximadamente una década y nunca hubo un contacto directo entre ellos. Sin embargo, el mensaje le llegó igual. “Creo que se enojó en su momento, sé por allegados que no le gustaba y que le jodió un video de ‘el pollito pío’”, contó, dando a entender que el malestar fue real y sostenido en el tiempo.
El material al que hizo referencia era una imitación que circuló con fuerza en redes, en la que Martín Bossi encarnaba a Lionel Messi con tono exagerado, estética ligada a la Selección argentina y un mensaje ficticio grabado para el Día del Padre. El clip, titulado El pollito Lío, apelaba a un humor absurdo muy propio de esa época, cuando ese tipo de parodias tenían una circulación masiva y poco filtro.
Con el paso del tiempo, el actor entendió que no todos reciben el humor del mismo modo. Lo que para algunos fue una exageración simpática, para el entorno del futbolista habría cruzado un límite. Sin decirlo explícitamente, Bossi dejó entrever que el problema no fue la imitación en sí, sino el tono elegido y la exposición que tuvo el video.
Lejos de justificarse, Martín Bossi asumió el costo del episodio y expuso el lado menos visible de su oficio. La imitación, explicó, no siempre genera risa en quien es retratado, y a veces el impacto emocional del otro aparece cuando ya no hay forma de dar marcha atrás.
La confesión no buscó polémica ni reparación pública. Fue, más bien, una admisión incómoda sobre los riesgos del humor y la delgada línea entre la parodia y la ofensa. Incluso para alguien con una carrera consolidada, hay errores que no se olvidan fácil. Y, en este caso, llevarían el nombre de Lionel Messi.