A cuatro días de haber dado a luz, Sol Pérez vivió el momento más aterrador de su vida. En el programa Sería Increíble, de Olga, la influencer y abogada relató cómo su hijo Marco estuvo al borde de la muerte mientras tomaba la teta y cómo logró salvarlo en medio de la desesperación.
“Marco siempre durmió muy bien, eso es un golazo”, comenzó contando Sol Pérez, intentando ponerle algo de liviandad a una historia que todavía la estremece. Entre risas, lo describió como un bebé “glotón” y curioso: “Quiere comer todo el tiempo. Si vos estás comiendo algo, le tenés que compartir. Le gustan todas las frutas, el pomelo, las pasas de uva, los dátiles; se come todo el gordo”.
Sin embargo, detrás de esa imagen tierna, se esconde un recuerdo angustiante. Sol Pérez confesó que la lactancia fue un desafío enorme. “Dar la teta es un universo, necesitás muchísima ayuda, te juro”, expresó, agradeciendo el acompañamiento profesional que recibió. “El bebé no te muerde. Se le mete bien el pezón donde se le tiene que meter, en el paladar, para que no tome aire. Es lo mejor, la verdad que es un golazo”, explicó.
El episodio crítico ocurrió en su casa, tras una toma que duró casi cincuenta minutos. “Tomó cincuenta minutos, ponele, de una teta. Yo le ponía el cronómetro”, relató. Luego de cambiarle el pañal, Marco siguió succionando ya casi dormido.
Fue entonces cuando todo se descontroló. “Estaba tomando, se quedó dormido, y se ve que un culito de leche quedó en la pezonera. Dormido hizo: ¡ah! Y ahí se le cierra, como que no puede ni tragar ni escupir”, recordó Sol Pérez, visiblemente conmovida.
“Cuando veo que él me hace: ‘¡ah!’ queda. Yo dije: chau, listo, ya está. Lo doy vuelta…”, continuó. El bebé comenzó a ponerse cada vez más rojo y no reaccionaba. “Le daba, le daba… nada. Él empezaba a ponerse rojo, rojo, rojo”, detalló.
En ese instante clave apareció Andrea, la persona que trabaja en su casa. “No estaba Guido, estaba Andre, le debo mi vida entera”, confesó Sol Pérez. Tras intentar palmadas en la espalda sin éxito, Andrea sopló suavemente el rostro del bebé y logró que reaccionara.
Desbordada, Sol Pérez salió a la calle pidiendo ayuda para que le hicieran RCP a Marco, mientras llamaba desesperada a Guido. Finalmente, el pediatra revisó al bebé y llevó tranquilidad: “Está todo bien, vos quedate tranquila, con leche no se va a ahogar”. Hoy, la panelista revive el episodio como una experiencia que la marcó para siempre.