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Miércoles 18 de Febrero, Neuquén, Argentina
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El paro de la CGT se sentirá, pero no frenará la reforma

Este jueves es muy probable que haya alto impacto del paro de la CGT, aunque lo que se ha decidido políticamente no cambiará de rumbo.

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Es altamente probable que este jueves se sienta fuerte el impacto del paro decretado por la CGT para oponerse a la reforma laboral que se trata en Diputados este mismo día; pero también es muy probable que el proyecto se convierta en la herramienta, un tanto rudimentaria, necesaria para comenzar a adecuar el sistema laboral argentino a una altísima exigencia de competencia.

Es así, pues, como se prevé que ocurra, tiene los votos suficientes para recibir aprobación en Diputados, volver al Senado, y ser Ley, probablemente, el último día de este mes, el 29.

El impacto de la medida de fuerza de este jueves, como de otras que posiblemente le sigan, tal vez más acotadas a la izquierda argentina, será fuerte, pero no tanto como la potencia que ya ha decidido y comenzado a poner en práctica la política institucional argentina: no hay que olvidar que la propuesta de reforma fue votada por la mayoría en elecciones abiertas y libres, el año pasado, y es ahora esa mayoría, a través de los representantes elegidos, la que la hará realidad.

La tensión entre quienes están a favor o en contra seguirá, pues apunta al año próximo, el de las elecciones. El proceso político enfrentará fuerzas que se cocinan ahora al ritmo de las concreciones en el Congreso y en la gestión de gobierno. Milei, muy probablemente, irá por la reelección; Axel Kicillof, también es probable, será candidato a presidente; y algunas otras fuerzas, de la mano de otros gobernadores, presentarán candidatura y darán batalla.

Todo esto está en la escena en el juego de tensiones de estos días, con el contexto de la reforma laboral, una materia ideal para contrastar distintas ideas y enfoques sobre lo que hay que hacer en materia social y económica en el país. Por eso, esta semana, cobró tanto impacto el cierre de Fate, al punto que la oposición al gobierno lo puso como ejemplo del resultado de las políticas libertarias; y, el gobierno, reaccionó dictando conciliación obligatoria y suspendiendo la medida de cierre y despido del personal que quedaba en esa industria.

Fate no tiene problemas desde el 2023, sino desde antes de 2019. Curiosamente, es un caso testigo de lo que puede suceder cuando las políticas proteccionistas no bastan para sostener competitividad; y, también, de lo que ocurre cuando la fuerza sindical que actúa lo hace aplicando las recetas de la izquierda del siglo 19, en pleno siglo 21.

Así, este jueves, con la decisiva inacción del transporte público, el paro de la CGT se percibirá como fuerte. Hasta el fútbol se ha suspendido; y hay mucha tensión política aplicada al desgaste que le puede ocasionar a un gobierno que pretende sostenerse firme y sin claudicaciones. Esa tensión no apunta a la coyuntura, sino al proceso. No pretende frenar la reforma laboral, sino cambiar, gradualmente, la intención de voto hacia el 2027.

 

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