El PRO se prepara para una postal con alto contenido político: el próximo 19 de marzo, Mauricio Macri encabezará una cumbre partidaria en Parque Norte que buscará enviar un mensaje hacia adentro y hacia afuera. Orden interno, demostración de fuerza y planificación a futuro son los ejes que sobrevolarán el encuentro.
La convocatoria no es casual. Tras meses de vaivenes en el vínculo con La Libertad Avanza, el espacio amarillo intenta recuperar centralidad en la agenda pública y reafirmar su identidad. Aunque mantiene un respaldo legislativo a la gestión de Javier Milei, el clima entre ambos espacios ya no es el de los primeros días de luna de miel política.
Desde el entorno partidario aseguran que la reunión apuntará a fortalecer la estructura y reorganizar el esquema interno de cara a los próximos desafíos electorales. La figura de Macri, fundador y presidente del partido, será central en una jornada que también funcionará como gesto de cohesión tras meses de tensiones.
La relación con el oficialismo libertario atraviesa un momento complejo. Si bien el PRO acompañó desde el inicio las principales iniciativas del Ejecutivo, los desacuerdos se acumularon con el correr del año legislativo. La polémica por los cargos en la Auditoría General de la Nación marcó un punto de quiebre que dejó heridas abiertas. En el bloque que conduce Cristian Ritondo reconocen que la confianza quedó resentida.
Puertas adentro hablan de “una relación rota”, aunque descartan una ruptura formal. El equilibrio es delicado: sostener el acompañamiento a las reformas que consideran necesarias para el país, pero marcar límites y preservar autonomía política.
En la provincia de Buenos Aires, el panorama es distinto. Allí, varios referentes consideran que un entendimiento electoral con los libertarios es indispensable para competir con chances reales en 2027. El nombre de Diego Santilli vuelve a sonar como eventual candidato a gobernador dentro de un esquema compartido. Sin embargo, esa estrategia bonaerense no necesariamente se replica a nivel nacional, donde las diferencias estratégicas son más profundas.
En el PRO admiten que atraviesan una etapa de redefiniciones. No quieren diluirse dentro del oficialismo, pero tampoco romper definitivamente un puente que consideran útil para sostener el rumbo económico. Esa tensión explica la importancia simbólica de la cumbre en Parque Norte: será una puesta en escena para recordar que el partido tiene estructura, liderazgo y ambición de poder propio.