La apertura del período legislativo en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires dejó algo más que un discurso de gestión. Lo que debía ser una jornada institucional terminó convirtiéndose en una nueva muestra de la tensión interna que atraviesa al peronismo bonaerense.
El gobernador Axel Kicillof centró su mensaje en fuertes cuestionamientos al presidente Javier Milei, repasó su administración y habló de futuro. Sin embargo, omitió cualquier referencia a Cristina Kirchner, un gesto que no pasó inadvertido en el sector más cercano a la exmandataria.
La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, fue una de las primeras en reaccionar. Expresó públicamente su malestar por la ausencia de una mención a la ex presidenta y cuestionó lo que consideró falta de solidaridad política en un contexto delicado para el kirchnerismo. El reproche dejó al descubierto que la interna ya no se esconde.
El discurso, que se extendió por más de una hora, también evitó otros temas sensibles para la discusión interna, como la integración de la Corte provincial o la reelección indefinida de intendentes. Tampoco hubo señales sobre el adelantamiento electoral en territorio bonaerense, un punto que en los últimos meses generó fuertes cruces dentro del espacio.
La tensión no solo fue discursiva. En la previa y durante la sesión se acumulaban gestos y movimientos que evidenciaban el clima espeso. La designación de autoridades legislativas volvió a abrir heridas: sectores cercanos al gobernador dejaron trascender su malestar por decisiones impulsadas por La Cámpora, que interpretaron como un límite a la gobernabilidad en el Senado provincial.
En los palcos y las primeras filas, la escenografía política también hablaba. Intendentes alineados, históricos dirigentes del PJ y referentes sindicales siguieron de cerca el mensaje. Hubo aplausos, silencios incómodos y también ironías que circularon en redes sociales desde la oposición.
Desde La Libertad Avanza, los legisladores acompañaron la jornada con gestos críticos y mensajes en tiempo real cuestionando el contenido del discurso. La confrontación externa con el gobierno nacional fue uno de los ejes centrales del mensaje de Kicillof, quien insistió en que la crisis tiene raíz en las políticas económicas de la Casa Rosada.
Pero puertas adentro, el desafío parece otro: ordenar una coalición que muestra fisuras cada vez más visibles. La falta de mención a Cristina Kirchner fue leída como un gesto político calculado o, para otros, como una omisión imperdonable. En cualquier caso, la jornada confirmó que la discusión por el liderazgo y la estrategia electoral ya está en marcha.
El objetivo declarado del gobernador es consolidarse como una alternativa frente a Milei. Sin embargo, la escena en la Legislatura dejó claro que, antes de proyectarse hacia afuera, deberá administrar una interna que se cocina a fuego lento y que cada vez resulta más difícil de disimular.