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Martes 03 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Conflicto en Medio Oriente: Un neuquino en Israel cuenta cómo se vive bajo alerta de misiles

Lucas Schnaidler, nacido y criado en Neuquén y radicado desde hace dos años en Israel, contó cómo es el día a día en Jerusalén en plena escalada bélica. Alertas en el celular, refugios preparados y una sociedad que intenta sostener la rutina pese a la guerra.

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Lucas Schnaidler, de 31 años, nacido y criado en Neuquén capital, quien reside desde hace dos años en Jerusalén.

Mientras el conflicto en Medio Oriente vuelve a escalar y mantiene en vilo al mundo, un neuquino cuenta desde adentro cómo se vive la tensión cotidiana en Israel. Se trata de Lucas Schnaidler, de 31 años, nacido y criado en Neuquén capital, quien reside desde hace dos años en Jerusalén y describe una realidad marcada por la incertidumbre, pero también por la adaptación y la resiliencia social.

“Este conflicto es una parte más de un problema de añares que tiene este país”, explicó en la entrevista con el programa Entretiempo por AM550, al relatar cómo atraviesa la población israelí una nueva etapa de enfrentamientos que involucran directamente a Irán, algo poco frecuente en la historia reciente.

Schnaidler contextualizó que la actual situación no surgió de manera repentina, sino que se inscribe dentro de décadas de tensiones regionales. “Siempre hubo un conflicto latente indirecto con Irán, pero esta es una de las pocas veces que Israel está directamente en guerra y no a través de intermediarios o conflictos en otros países”, señaló.

La escalada bélica se da en el marco de la guerra iniciada tras los ataques del 7 de octubre de 2023, un hecho que marcó un antes y un después en la vida cotidiana del país.

“A veces desde afuera la guerra se ve terrible —y lo es—, pero acá también hay una sensación de seguridad porque todos saben cómo actuar”, explicó Lucas Schnaidler en diálogo con AM550.

“Siempre hubo un conflicto latente indirecto con Irán, pero esta es una de las pocas veces que Israel está directamente en guerra y no a través de intermediarios o conflictos en otros países”.

 

Cómo es vivir con alertas y refugios

Desde Jerusalén, el neuquino relató que la rutina continúa, aunque bajo protocolos permanentes de seguridad. “Estamos todo el tiempo atentos al celular. Tenemos una aplicación que avisa con unos diez minutos de anticipación si puede caer un misil o ingresar un dron. Eso te da tiempo para ir al refugio”, explicó.

Cuando suenan las sirenas, el margen de reacción es mínimo. “En Jerusalén tenemos un minuto y medio para resguardarnos”, detalló. Aun así, aseguró que la población está preparada: todos los edificios cuentan con refugios y existe un conocimiento generalizado sobre cómo actuar ante emergencias.

“Este país está construido de conflicto en conflicto. La mayoría sabe qué hacer y hay mucha solidaridad. La gente se ayuda y se contiene”, afirmó.

“Estamos todo el tiempo atentos al celular. Tenemos una aplicación que avisa con unos diez minutos de anticipación si puede caer un misil o ingresar un dron. Eso te da tiempo para ir al refugio”, explicó Lucas.

“Vivimos atentos a las sirenas”, sostuvo.

La normalidad en medio de la guerra

Uno de los aspectos que más lo sorprendió desde su llegada fue la rapidez con la que la sociedad retoma sus actividades. “La gente vuelve a la normalidad enseguida. Eso al principio me costó entenderlo”, contó.

Al momento de la entrevista, Schnaidler se encontraba en pleno centro de Jerusalén durante la festividad judía de Purim, celebrada simultáneamente con el Ramadán musulmán, una postal que refleja la complejidad social y cultural del país. “Si lo cuento parece mentira, pero hay fiestas y gente en la calle. Todo convive al mismo tiempo”, describió.

“Este país está construido de conflicto en conflicto. La mayoría sabe qué hacer y hay mucha solidaridad. La gente se ayuda y se contiene”, afirmó el neuquino.

De Neuquén a Israel: una decisión personal

El neuquino llegó al país a través de la Ley del Retorno, que permite residir en Israel a descendientes de judíos. Sin embargo, aseguró que su decisión fue también emocional. “Tenía ganas de venir desde la pandemia, pero después del 7 de octubre sentí que tenía que estar acá, con mi gente. Fue una decisión muy espontánea”, relató.

Actualmente estudia hebreo en la universidad, vive en residencias estudiantiles y trabaja como guía para grupos hispanohablantes que visitan Israel. “Extraño muchísimo Neuquén y a mi familia, pero estoy contento con la decisión”, aseguró.

 

Incertidumbre y día a día

Sobre el futuro del conflicto, Schnaidler fue prudente: nadie sabe cuánto durará la escalada. “No sabemos qué va a pasar en las próximas semanas. Acá todo se vive día a día. Ni siquiera sabíamos si esta festividad se iba a poder celebrar”, explicó.

Recordó además que el país atravesó momentos aún más duros recientemente. “Comparado con otras etapas, hoy sentimos más ánimo. Después del 7 de octubre hubo semanas de tristeza total”.

Mientras tanto, la vida continúa entre clases que pueden pasar a modalidad virtual de un día para otro y alertas que recuerdan constantemente el contexto bélico.

“A veces desde afuera la guerra se ve terrible —y lo es—, pero acá también hay una sensación de seguridad porque todos saben cómo actuar”, concluyó.

 

Mirá la entrevista completa:

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