Santa Cruz

Se rompió el gremio petrolero y aumenta incertidumbre entre empresarios

lunes, 15 de septiembre de 2014 · 09:29
Santa Cruz es uno de los distritos que mayores índices de conflictividad gremial registró en los últimos 10 años. Por eso no pasó desapercibida entre las productoras que operan en la provincia patagónica la decisión del sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz, que en una asamblea realizada la semana pasada decidió desafiliarse de la federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privados, que conduce Alberto Roberti, que a su vez es diputado por la provincia de Buenos Aires y está afiliado con el Frente Renovador que lidera Sergio Massa. La misma medida habían tomado, años atrás, los gremios de Neuquén y Chubut, los más poderosos de la industria.
La asamblea se realizó en el estadio municipal de Caleta Olivia y tuvo una concurrencia estimada en más de seis mil trabajadores de todos los yacimientos. Se definió a mano alzada. Todo el mecanismo estuvo avalado por un Escribano Público y visado por un delegado del ministerio de Trabajo de la Nación.
En la industria interpretan con preocupación la decisión del gremio. Es que la estabilidad del sindicato petrolero de Santa Cruz estuvo en los últimos años jaqueada por constantes internas entre diferentes facciones que atentaron contra la paz social del sector. Las compañías temen que ahora que, sin la tutela de la Federación, los enfrentamientos intrasindicales se agudicen.
La cuenca Austral, ubicada al sur de Santa Cruz, es una de las áreas con mayor potencial gasífero del país y una de las pocas zonas productivas que cuenta aún con territorio subexplorado. Frente a los problemas estructurales que enfrenta la Argentina por la caída de la oferta local del fluido –que disparó ingentes importaciones desde Bolivia y de LNG-, lo esperable era que la actividad en la cuenca se incremente en la búsqueda de nuevas reservas del hidrocarburo.
Sin embargo, eso no ocurrió. A fines de junio, de hecho, sólo había un equipo de perforación en Río Gallegos, al sur de Santa Cruz. Está ubicado en una concesión de Petrobras, el mayor operador de la cuenca Austral, pero prácticamente sin planes de perforación asignados.
La escasa actividad en la provincia que vio nacer al kirchnerismo responde –más allá de la poca vocación inversora de algunas operadoras como la petrolera brasileña- al alto nivel de conflictividad gremial, que se incrementó en los últimos años y motivó que varias empresas de servicios levantaran sus bases en la cuenca. Según lamentan en la industria, por la falta de oferta de servicios y la conflictividad inter-sindical, conseguir un equipo de drilling para el sur de Santa Cruz puede costar hasta un 50% más caro que contratarlo en Neuquén o en el Golfo San Jorge.

Fuente: El Inversor Online

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