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Sábado 10 de Enero, Neuquén, Argentina
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Alarma en Bariloche por riesgo extremo de incendios: refuerzan controles en senderos y zonas turísticas

El combo de calor, viento y gran afluencia de visitantes pone en alerta máxima a la ciudad rionegrina. Con suelos resecos y vegetación vulnerable, la prevención se vuelve la única herramienta para evitar que el fuego alcance zonas residenciales.

Viernes, 09 de enero de 2026 a las 18:19
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Ante las altas temperaturas y la sequedad del suelo, las autoridades intensifican la vigilancia en puntos críticos como la Cascada de Piedra.

El riesgo de incendios forestales en Bariloche volvió a encender todas las alarmas y obligó a extremar recorridas en zonas turísticas y senderos naturales, donde cualquier descuido puede terminar en una tragedia ambiental. En lugares como la Cascada de Piedra, uno de los puntos más visitados por vecinos y turistas, la presencia policial se repite mientras el peligro crece al ritmo de las altas temperaturas, la sequedad del terreno y la gran circulación de personas.

En este escenario delicado, los senderos dejaron de ser solo un paseo. Cada caminata, cada mate compartido y cada colilla mal apagada se transforman en una amenaza latente. La Cascada de Piedra, rodeada de vegetación seca y de difícil acceso para vehículos de emergencia, concentra gran parte de esa preocupación. Allí pasan familias enteras, jóvenes y adultos mayores, muchos de ellos sin dimensionar lo rápido que el fuego puede salirse de control.

Además, el problema no se limita a los circuitos turísticos más conocidos. Barrios cercanos a zonas boscosas conviven con el miedo silencioso que dejó el recuerdo de incendios pasados. Vecinos de distintas edades advierten que el viento, la falta de humedad y la acumulación de material seco generan un combo peligroso que no da margen de error. En esas áreas, cualquier chispa puede avanzar sin aviso.

Por otra parte, las recorridas buscan detectar señales tempranas en un contexto donde el clima no da tregua. Jornadas agobiantes, sol pleno y suelos resecos convierten a Bariloche en un territorio extremadamente vulnerable. El tránsito constante de personas, muchas de ellas llegadas desde otras provincias, suma presión sobre sectores que no siempre están preparados para soportar semejante exposición.

Asimismo, el riesgo crece en accesos secundarios, senderos informales y zonas menos controladas, donde el fuego suele avanzar primero. Allí no hay sirenas ni tiempo para reaccionar. Cuando el incendio aparece, ya es tarde. Por eso, el temor no pasa solo por el daño ambiental, sino también por las viviendas cercanas y por quienes quedan atrapados en medio del bosque.

Finalmente, mientras la temporada avanza y el calor se sostiene, Bariloche camina sobre una línea fina. La Cascada de Piedra es apenas un ejemplo de lo que puede pasar si el fuego se desata. El peligro está ahí, a la vista, y no distingue entre turistas, vecinos o paisajes emblemáticos. En este contexto, la prevención deja de ser un discurso y se convierte en una urgencia que no admite descuidos.

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