SEGUNDO ROUND

Sin novedades, pero con un gran desafío en el petróleo

La primera reunión en el Ministerio de Trabajo pasó sin mayores novedades. El gobierno provincial apura a las productoras con los planes de inversiones
jueves, 17 de septiembre de 2020 · 11:56

El pasado 3 de septiembre la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE) y el Sindicato de Petróleo y Gas de Río Negro, Neuquén y La Pampa no arribaron a un entendimiento debiendo el Ministerio de Trabajo llamar a una conciliación obligatoria.

A principio de semana, Marcelo Rucci comentó a este multimedio que las operadoras se negaron a informar al sindicato y la provincia las inversiones prevista para el 2021. Ese mismo día, el Subsecretario de Hidrocarburos, Gabriel López, solicitó por nota a todas las productoras el detalle “mensual” de los “equipos activos” y tareas programadas correspondiente a los años 2020 y 2021.

Dentro del escrito se menciona que la información es para “coadyuvar” a la reactivación dentro del contexto sanitario de la pandemia y otorgó 48 horas a partir de la recepción de la misiva.

El juego de intereses que lleva adelante las tres patas del sector petrolero (gremio, empresas y provincia) es observado por algunos analistas por el cambio de relaciones que podría existir en los próximos años.

El método “pinza” implementado entre la provincia y el gremio para “apretar” a la principal operadora de la cuenca resultó “llamativo”; más cuando la misma autoridad de aplicación tiene las herramientas necesarias para certificar el cumplimiento de los compromisos de inversión, o la información oficial de la empresa de escudarse en las medidas del Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio.

Mas allá de la información administrativa y de las intenciones del gobierno provincial, es de público conocimiento que la recuperación de la actividad de YPF es prácticamente nula o insignificante en función de la cantidad de áreas de explotación que tiene en la cuenca neuquina.

Por otro lado y sin mayores novedades, ayer se celebró la primera reunión entre las cámaras y los gremios petroleros de todo el país. La semana pasada, distintos gremios pusieron en alerta al Gobierno Nacional con los anuncios de medidas de acción directa en todos los campos petroleros.

Si bien la realidad de cada cuenca es diferente, todas las organizaciones gremiales están unidas por dos evidentes amenazas.

La primera, corresponde a la discriminación abierta que realizó la gestión de Alberto Fernández con el resto de las entidades gremiales. Cayó muy mal el aumento otorgado al gremio de camioneros en plena pandemia y la suspensión de paritarias al resto de las actividades económicas.

La segunda, es más estratégica. En el actual sistema productivo, se entiende que tanto las empresas producen a través de sus trabajadores como los gremios recaudan -para sus obras sociales- a través de ellos. Es un sistema donde ambos actores tienen intereses manifiestos y la planificación de actividades conlleva la necesidad de conocer la cantidad de recursos que se demandarán para un ciclo determinado.

La particularidad de este año es que, los comités de dirección de las grandes compañías estudian los riesgos ante las manifiestas conductas cambiantes del Gobierno Central, y la empresa con mayor presencia en la cuenca no recupera el nivel de flujo de caja para incrementar la actividad.

La administración de Omar Gutiérrez comprendió el riesgo que significa entregar la mayoría de las áreas a una sola compañía, aunque también puso en la balanza los inconvenientes que conlleva la diversificación.

La avanzada de Gabriel López sobre las empresas productoras intenta poner al descubierto los riesgos de la concentración de poder y su impacto en la actividad económica regional. En este sentido, el nuevo desafío se presenta en la credibilidad que ostenta el poder político para mantener las inversiones en la región.

El tema es que ni los gremios ni las empresas creen en las intenciones de las actuales autoridades de gobierno, y éste es el mayor riesgo que tiene Vaca Muerta. Las peleas entre sindicatos y empresas serán por los trabajadores, pero la gran batalla estará dada por la primacía de la territorialidad.

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