LA POLITICA DE GNL

El 25 de mayo y la dependencia energética

Esta semana llega el buque regasificador a Bahía Blanca. Mientras "se amarran a los buques" de GNL los destinos energéticos de la Nación siguen esperando el accionar patriótico de la dirigencia
lunes, 24 de mayo de 2021 · 12:07

Cada 25 de mayo conmemoramos un acontecimiento bisagra en la historia del país: la Revolución de Mayo. Justamente ese día, llegará al puerto de Bahía Blanca el buque regasificador de bandera belga Exemplar.

Trascurrieron solo dos años y medio de aquel acto simbólico en el cual la administración de Mauricio Macri despedía en la explanada del puerto Ingeniero White al buque de la empresa norteamericana Exacelerate Energy como señal de un cambio en la política energética.

El nuevo gobierno y las internas en el seno de su propia coalición contribuyeron considerablemente en el retraso del nuevo plan gas que, sumado a los recientes acontecimientos en la provincia del Neuquén, terminaron acelerando la contratación del buque regasificador.

Mayo es un mes histórico para Argentina. No solo marca el largo proceso iniciado en 1810, que llevó a las Provincias Unidas del Río de la Plata a declarar la independencia en julio de 1816; sino también, a la aprobación de la Constitución de la Confederación Argentina de 1853 por parte del congreso constituyente de Santa Fe.

La sucesión de los acontecimientos históricos pone en evidencia el proyecto de país por el cual lucharon un grupo de patriotas y el proceso que debieron llevar adelante para alcanzar la independencia económica, política y jurídica de nuestra Nación.

“Si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga, ambición y egoísmo sofoca el de la defensa de la patria: si el interés privado se prefiere al bien general, el noble sacudimiento de una nación es la fuente más fecunda de todos los excesos y los trastornos del orden social”, expresó quien fuera secretario de la Primera Junta de Gobierno y fundador del primer periódico patrio, Mariano Moreno.

Salir del modelo monárquico y migrar hacia el presidencialismo también fue un proceso de años, de acuerdos y, porque no, de muchas internas. Sin embargo, el rumbo estaba claro y eso significaba no retroceder a ser una colonia; sino obtener la independencia.

Distintas lecturas económicas (e históricas) tendrá el retorno del barco Exemplar. Desde los U$S 800 millones que pagará Argentina para garantizar el abastecimiento de gas por 98 días, hasta la mirada de los propios funcionarios de gobierno que sostienen que el actual contrato disminuye el costo de generación eléctrica en U$S 350 millones.

Lo cierto es que, de haber privilegiado una política de incentivos a la producción, exportación y desregulación del mercado de gas natural quizás las centrales termoeléctricas hoy no estarían demandando gasoil, fuel oil o carbón mineral del modo en que lo hacen.

La discusión que debería ocuparnos hoy es si con Vaca Muerta, y el potencial off shore de la cuenca Austral, Argentina puede convertirse en un país exportador de GNL.

Mauricio Macri miraba los mercados internacionales e intentaba impulsar un modelo exportador para equilibrar la balanza comercial, postergando a la sociedad y los sectores más necesitados. En cambio, la gestión de Alberto Fernández contempla en sus decisiones a la sociedad y los necesitados, desalentando una agenda energética que posibilite el desarrollo de un modelo de país exportador.

Para cualquier gobierno resolver el abastecimiento interno de gas natural e incentivar la exportación pasa a ser un caso de estudio. Argentina posee 802 TCF equivalente a 23 billones de metros cúbicos de gas natural técnicamente recuperables.

Según la Administración de Información de Energía de EE.UU (EIA), Argentina es el segundo país con mayor cantidad de recursos gasíferos no convencionales, y solo consume 170 MMm3/d durante el invierno y en los meses de verano (invierno en el hemisferio norte) la demanda local no supera los 100 MMm3/d.

La diferencia de los casi 70 MMm3/d de gas natural que se genera entre septiembre y mayo de cada año, hace que las operadoras deban salir a buscar compradores en el mercado regional para colocar su excedente de producción, que el gobierno nacional solo permite exportar sujeto al consumo interno.

Esta situación hace inviable económicamente a la industria que debe producir gas natural para abastecer al mercado interno cinco meses al año para luego buscar “compradores” entre los países vecinos.

Siguiendo este análisis, las grandes compañías prefieren el mercado del petróleo donde les es posible poner el producto tanto en el ámbito local como el internacional.

Es decir que, si existiera una política de inversión con foco exportador, el país no solo podría abastecerse de gas natural durante el invierno sino incentivar a los jugadores internacionales a desarrollar los yacimientos gasíferos y exportar en un mediano plazo GNL a nuevos mercados.

Con este panorama es evidente que Argentina continuará importando GNL por muchos años, convirtiéndose en un país rico en el subsuelo y con una sociedad empobrecida por las diferentes gestiones gubernamentales, que no supieron conjugar las necesidades internas con los intereses del mercado.

O quizás, el patriota Mariano Moreno nos hace recordar desde la historia que las intrigas, ambiciones y egoísmo sofocan la defensa de la patria. El mes de Mayo es históricamente un mes revolucionario y literalmente bisagra, por lo que representa una nueva oportunidad para que los gobernantes asuman el desafío de repensar el país a largo plazo como lo hicieron aquellos patriotas hace más de 211 años.

Entonces, será el momento de volver a gritar “para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino” ¡¡¡Viva la Patria!!!

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