El gobernador Alberto Weretilneck reunió en Viedma a nueve intendentes de municipios productores de hidrocarburos para avanzar en una nueva modalidad de distribución de regalías que actualiza el esquema vigente desde 2004, incorpora cinco localidades y establece un índice anual basado en producción real y ubicación de pozos.
El encuentro se realizó este 26 de febrero y marcó un punto de inflexión en la discusión por los recursos que genera el petróleo en Río Negro. No fue una reunión protocolar, fue técnica, política y con números sobre la mesa. La propuesta oficial parte de un diagnóstico contundente. El esquema actual quedó viejo frente al crecimiento de la actividad, la aparición de nuevas áreas productivas y el cambio en la dinámica del sector. En otras palabras, la provincia produce más y de manera distinta, pero el reparto seguía atado a una lógica de hace más de veinte años.
Durante la exposición técnica se explicó que la producción es dinámica y que los ejidos municipales no siempre coinciden con la superficie real de las áreas hidrocarburíferas. Además, existen municipios que sienten el impacto directo o indirecto de la actividad, tránsito pesado, servicios, infraestructura y que no estaban contemplados en el esquema original.
Frente a ese escenario, la nueva metodología propone criterios técnicos, objetivos y verificables. Se dividirá la superficie afectada en cuatro zonas productoras y se incorporarán cinco municipios más al listado de productores reconocidos: Mainqué, Ingeniero Huergo, General Enrique Godoy, Villa Regina y Chichinales. De esta manera, el mapa petrolero pasará de nueve a catorce municipios incluidos formalmente en el reparto.
Pero el cambio más fuerte está en el cálculo. El nuevo Índice de Distribución Anual tendrá dos variables centrales. Por un lado, la relación entre producción y distancia: se tomará la producción acumulada del año anterior y se distribuirá considerando la cercanía de cada municipio hasta un radio de 100 kilómetros, en forma inversamente proporcional a la distancia. Es decir, cuanto más cerca de la zona productora, mayor incidencia.
Por otro lado, se ponderarán los pozos ubicados dentro de cada ejido municipal: un 70% para los pozos con producción y un 30% para los que no están produciendo pero forman parte del entramado hidrocarburífero. Ambos componentes se integrarán con factores de ponderación que permitirán actualizar la distribución cada año en base a datos reales y declaraciones juradas oficiales.
Además, se anunció que en los próximos días equipos técnicos analizarán la información pozo por pozo para atender situaciones específicas planteadas por cada intendente. La intención política es definir el nuevo sistema en el corto plazo y dar previsibilidad a los municipios, que dependen en buena medida de estos recursos para sostener servicios, obras y salarios.
En paralelo, también se avanzó en la revisión de los índices de coparticipación con los 39 municipios de la provincia. El mensaje es claro: se viene una reconfiguración del mapa financiero provincial.