TRABAJO O EFICIENCIA

¿De qué se habla, cuando se habla de recuperación?

En un año donde la desocupación es una preocupación social y electoral, aparece la presión política para sumar nuevos puestos trabajo a la actividad. ¿Recuperación o reactivación?.
viernes, 16 de julio de 2021 · 12:35

En el inicio de una campaña electoral lo más importante es tener a los potenciales votantes contentos e instalar un relato creíble. No importa cuanto se hizo el año pasado, sino cuanto se puede ofrecer.

La política argentina dejo de ser el arte de amalgamar las diferencias para que todos ganen y se convirtió en la batalla por quien gana y quien pierde.

Bajo este escenario se ubican los gobiernos, sindicatos y cámaras. Tanto el gobierno como los sindicatos hablan de recuperación, valores récord de producción y fracturas pero al analizar los números fríos, se observa que la cantidad de equipos de perforación en la cuenca neuquina llegan a 36 sobre los 42 que operaban antes de la pandemia.

Es importante tener en la cuenca alguna empresa que registre el mayor número de fracturas, sin embargo aún no se alcanzó la cantidad de perforadores del 2019. Este indicador muestra que la industria no llegó a los niveles mínimos de actividad de perforación que se registraron en los últimos 8 años.

En el gráfico se observa que el 2019 fue el año con menor número de torres de perforación en la cuenca comparado con el resto de los años anteriores, aunque lejos fue el ciclo de mayor impulso, eficiencia y producción de los No Convencionales. Transcurridos los primeros seis meses de 2021 y con una economía calentando motores, la reactivación de la cual se habla solo se basa en los guarismos de inactividad del 2020.

Mientras en Estados Unidos las compañías están dando pasos importantes para llevar más automatización y toma de decisiones en el proceso de fractura, en Argentina se negocia una nueva adenda para sumar puestos de trabajo a los actuales equipos, sin pensar en encontrar alternativas para sumar nuevos perforadores y set de fracturas. Es aquí donde hablar de recuperación, eficiencia e incorporación de nuevos puestos de trabajo “genuinos” es, por lo menos, poco creíble.

En este punto es donde confluye la política local, el esfuerzo de las empresas por bajar los costos y la posibilidad de tirar todo por la borda para sumar potenciales votantes como trabajadores genuinos.

Mientras sobrevuela la expectativa de reactivación, habrá que seguir atentamente la evolución de la actividad para evaluar correctamente la situación. Tener menos pozos perforados representa, en el futuro mediato, tener igual o menos equipos de fractura, menos líneas de conducción, menos camiones de cargas, menos arena, menos obras y en definitiva, menos puestos de trabajo y menos producción que termina impactando en la eficiencia y en los costos del barril.

Celebrar una nueva adenda es importante para dar previsibilidad a la industria pero eso no alcanza. Tanto gobiernos, empresas, cámaras, sindicatos e inversionistas deberán desarrollar un plan integral que alumbre el horizonte de Vaca Muerta. De otro modo, al ocaso de la cuenca neuquina no seguirá más que el amanecer de los planes sociales

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