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Caso Muñoz: dos policías a juicio por encubrimiento

Serán enjuiciados dos uniformados de la comisaría 42 que el día que desapareció Lucas Muñoz compraron un chip de telefonía a su nombre.
Lunes, 01 de octubre de 2018 a las 11:35
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Dos policías de Río Negro serán juzgados acusados de encubrimiento, en la causa por la que se investiga la desaparición y asesinato del agente de la fuerza Lucas Muñoz, ocurrido hace más de dos años en Bariloche. Son los uniformados que, sin orden judicial y sin haber sido designados en la investigación compraron un chip de telefonía en un local de Catriel a nombre del uniformado mientras permanecía desaparecido. Para el fiscal Martín Lozada, ambos entorpecieron la investigación.

Cuando la Oficina Judicial fije fecha de inicio del juicio, estarán sentados en el banquillo los policías Federico Valenzuela y Néstor Meyreles.

Con el objeto de probar la materialidad de los hechos y la autoría penalmente responsable de los acusados, el Ministerio Público Fiscal describió (en la audiencia de ofrecimiento de prueba que deviene del sistema procesal anterior), el listado de testigos entre los cuales se cuentan testimonios de empleados policiales y de la empresa de telefonía celular Movistar, la pareja de Lucas Muñoz en ese momento, entre otros. Sumó a ello diversa documental relevante para los intereses de la fiscalía, “dado que es un hecho de enorme significación para la comunidad toda”, manifestó.

Ambos imputados presentes en la audiencia y asistidos por sus defensores particulares, presentaron el listado del material probatorio acorde a sus teorías del caso.

El juez de Juicio Marcelo Barrutia, quien presidió la audiencia, dio por incorporada la totalidad de la prueba presentada por las partes y solicitó a la oficina judicial que fije fecha para la realización del juicio.

Muñoz fue visto por última vez a la una de la tarde del 14 de julio de 2016 a pocas cuadras de la comisaría 42 donde se dirigía a prestar servicios.

Fue su novia, Daniela Rodio, quien esa misma tarde radicó la denuncia por la desaparición y horas más tarde, sin orden judicial alguna, dos policías, Luis Irusta y Maximiliano Morales, fueron al departamento de Morales y registraron sus pertenencias.

El 10 de agosto fue encontrado su cadáver en un descampado con un disparo en la nuca y otro en una pierna. Tenía puesto su uniforme y el arma reglamentaria. La autopsia determinó que su muerte era reciente al momento de su hallazgo por lo que aún se trata de establecer dónde estuvo cautivo todo ese tiempo.
 

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