BATALLA CAMPAL

Máxima tensión en Confluencia por el desalojo de dos tomas

Fueron convocados unos 500 policías. Grupos de jóvenes con gomeras los enfrentaron durante horas. Suspendieron clases en una escuela.
jueves, 17 de octubre de 2019 · 16:00

El operativo policial destinado originalmente a desalojar dos tomas en al barrio Confluencia, precedió a una verdadera batalla entre un grupo de jóvenes y los casi 500 efectivos policiales que se destinaron al dispositivo. Los enfrentamientos ocurrieron en torno de la escuela 136 ubicada en Chocón y Obrero Argentino cuya directora dispuso la suspensión de clases un rato antes del mediodía y la suspensión total para el turno tarde. Desde la Policía se informó extraoficialmente que los jóvenes repelieron a los uniformados con piedras, bombas molotov y hasta con un arma de fabricación casera, llamada “tumbera”. Del otro lado se comentó que más allá del repudio al desalojo, la situación se tensó al extremo cuando una joven mujer que tenía a un niño en brazos fue alcanzada por una granada de gas lacrimógeno. Al menos seis personas -algunas de menos de 18 años- fueron detenidas.

La gruesa columna de uniformados fuertemente pertrechados ingresó al predio de Obrero Argentino, al lado de la sede de la UESPO, alrededor de las once de la mañana. Los ocupantes de las casillas tomaron lo poco que tenían a mano y escaparon. Hombres, mujeres y niños iniciaron el éxodo hacia el interior del barrio Confluencia mientras los policías, a los gritos y esgrimiendo escopetas, los obligaban a abandonar el lugar.

En simultáneo, la Policía cumplió con la orden judicial de desalojar otra toma, ubicada a pocas cuadras, que se instaló más o menos hace un mes, sobre calle Boerr, de la misma barriada. En esta última fue donde los efectivos encontraron mayor resistencia.

Las primeras detonaciones alertaron al vecindario. Enseguida, grupos de jóvenes con sus rostros tapados y armados con gomeras iniciaron el contraataque. Durante varias el barrio Confluencia fue un infierno.

La Policía había hecho base en el acceso a la toma, pero en un momento dado recibió la orden de replegarse. Dos o tres grupos integrados por decenas de jóvenes avanzaron por el medio del predio ocupado lanzando una lluvia de piedras contra policías y periodistas.

Por momentos el aire se hacía irrespirable. Los uniformados disparaban gases lacrimógenos hacia el Oeste, pero el viento les devolvía el humo sin afectar a los destinatarios.

“Váyanse… váyanse, porque están tirando molotov y tienen una tumbera”, fue la advertencia que un policía sin chaleco antibalas le hizo al equipo de 24/7 Canal de Noticias que cubría el suceso.

En medio de ello, llegó la diputada provincial del FIT, Angélica Lagunas, quien intentó mediar entre los oficiales a cargo del operativo y los jóvenes de la resistencia. Por lo que se vio, sólo pudo contactarse por teléfono con la subsecretaria de Derechos Humanos, Alicia Comelli.

No hubo información oficial ya que el comisario Inspector Luis Arango estuvo activo en los focos de enfrentamiento. Pero trascendió que el despliegue policial fue de unos 500 uniformados, procedentes de los grupos especiales de Cutral Co, Zapala y Junín de los Andes, quienes se sumaron a los de Neuquén capital.

Aún superados en número, los jóvenes se las arreglaron para terminar rodeando a los policías e incluso desalojarlos de algunos de los puestos que habían ocupado.

Uno de los uniformados contó, por lo bajo, que la situación “se va a complicar si esto sigue y se hace de noche”.

A las tres de la tarde circuló el rumor de que en la comisaría segunda había seis personas detenidas, entre ellas, la mujer con el bebé quien le cayó una granada al lado. Pero esa información no pudo ser confirmada.

Todo indicaba que la paz estaba muy lejos de restablecerse en el barrio.

 

 

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