Con la presencia en la sala de audiencias de Facundo Agüero, víctima de una brutal paliza que le propinaron al menos cuatro efectivos policiales el 8 de marzo del año pasado, Haydée Fariña, jefa del servicio forense del Poder Judicial, reveló que el joven fue sometido a dos episodios de compresión de la cervical “en dos oportunidades”, y el segundo fue el de mayor duración. Se destaca su testimonio por ser categórico en cuando a la posible causa por la que el cerebro de la víctima no tuvo irrigación de sangre y oxígeno, merced a que el policía Juan Escudero se arrodilló sobre su espalda como técnica de “reducción” de una persona exaltada.
La última jornada de testimonios se desarrolla en dos salas: una con los protagonistas y en otra se retransmite por video, debido a que se colmó la capacidad.
Fariña fue citada para que ilustre las razones por las que puede disminuir la irrigación de sangre al cerebro. Una de ellas, la que forma parte de la acusación a los policías, es por una compresión prolongada. Y en el caso concreto del caso de Facundo Agüero, la médica advirtió dos episodios: a las 15.15 y a las 15.57, según el horario del video analizado. Contabilizó que el segundo episodio de compresión con la rodilla en la cervical tuvo una mayor duración que el primero. Explicó que si la compresión supera el minuto se pierde el conocimiento; si persiste, se agregan signos neurológicos y el cerebro comienza a sufrir. Pero si (la compresión) completa superase los 3 minutos, pueden surgir convulsiones, movimientos involuntarios y un paro; y si no se resuelve, fallece”. Precisamente la segunda compresión ejercida por el efectivo policial duró algo más de 3 minutos. “Se podría haber agravado con la no atención médica del paro cardíaco”, enfatizó Fariña.
El enfermero del SIEN que declaró el jueves y que puede verse en el video dela cámara de seguridad, practicó RCP durante 5 minutos a Facundo Agüero, segundos después de haber detectado que había entrado en paro cardio respiratorio y minutos más tarde de haberle aplicado dos dosis: una de Aloperidol y otra de Lorazepam.
El juicio continúa con el testimonio de otros profesionales médicos –del Poder Judicial y de Policía- que realizaron pericias al joven.