LOS VECINOS RECHAZAN A LA FAMILIA

Furia en Melipal: los acusados son hijos de un policía

El presidente de la vecinal de Melipal detalló por qué se desató la batahola, tras el asesinato de Franco Merluccio."La UESPO disparó a todos", dijo.
sábado, 17 de octubre de 2020 · 18:00

“No queremos más a esta familia en el barrio. No queremos más asesinos ni violadores en nuestro barrio. Venden drogas y el padre es policía” dijo este sábado Diego Sánchez, presidente de la vecinal del barrio Melipal, al referirse a los hermanos acusados de haber asesinado a puñaladas a Franco Ezequiel Merluccio el miércoles 14 a la madrugada.

El vecinalista habló con AM550 luego de lo ocurrido el viernes en inmediaciones de Hualcupén y Rayén, cuando unas 60 personas se concentraron frente al domicilio de los acusados, el mismo en el que fue asesinado Merluccio, y fueron reprimidas por personal del grupo UESPO con gases lacrimógenos y balas de goma.

“Después del entierro de Franquito, la gente fue hasta la casa de estos asesinos y se hace difícil contener cuando hay 40 o 50 vecinos indignados” aseguró Sánchez.

En este compilado, un resumen de lo que fue la jornada de furia del viernes:

“Quiero aclarar que el enfrentamiento no fue con la gente de la (comisaría) 21, sino con la UESPO que llegó y empezó a tirar a todos. Todos tenemos un perdigón. En lugar de calmar los ánimos, tuvo un accionar malo”, agregó.

Sobre los hermanos imputados por el asesinato, que fueron identificados como Mauro Sebastián León y Damián Francisco Calleque, Sánchez aseguró que “venden drogas, el padre es policía y la madre siempre los encubrió. No queremos más a esta familia viviendo en Melipal”.

También trazó un semblante de la víctima. “Franco, al que le decíamos Cato, era un pibe del barrio que había perdido a su madre hacía poco. Colaboraba con la comisión vecinal en un principio pero después cambió de amistades, cambió el grupo de amigos y ya no pudimos darle más contención. Con su muerte perdimos todos. Cato jugaba al fútbol y hacia changas, era muy respetuoso. Y como estaba solo, se la agarraron con el más débil. Muchas mujeres mayores se acercaron ayer para rechazar a esta familia a la que no queremos más. Nunca más asesinos y violines en Melipal”, expresó.

El dirigente, quien señaló que recibió llamados solidarios de otros vecinalistas de Neuquén, cuestionó la decisión de la jueza de Garantías Ana Malvido de haber dispuesto la prisión domiciliaria para León y Calleque. “Es la misma jueza que liberó a los de Canal V que abusaron de menores” recordó, en referencia a la pareja que sometió a dos niñas. “¿Qué podemos hacer frente a esto?”, se preguntó.

El barrio Melipal, nacido a mediados de la década de los 80 bautizado como las “1099 Viviendas”, fue el último complejo habitacional diseñado con establecimientos educativos de los tres niveles, un polideportivo y un destacamento policial. Poco después, inauguró el hospital Horacio Heller.

La atención a su población adolescente se cumplió, con sus más o sus menos, hasta que en marzo de este año “con la pandemia no pudimos darles más contención y se nos fue todo de las manos; no pudimos contar con el gimnasio para los pibes; como institución estamos muy mal, muy dolidos”, se quejó angustiado Sánchez.

La madrugada fatal

El asesinato de Franco Merluccio ocurrió a las cinco menos cuarto de la madrugada, frente a la tira 9 de monoblocks.
La fiscal Sandra Ruixo expuso en su alegato que León y Calleque se encontraba en la casa de un amigo, junto al dueño de casa y otra persona. Merluccio fue hasta ese domicilio con intenciones de sumarse a la reunión y golpeó reiteradamente el alambrado. El primero en salir –siempre según la fiscalía- fue Calleque quien comenzó a golpear a Merluccio por motivos que no se conocieron. Uno de los amigos salió de la vivienda para interceder, pero León se sumó en defensa de su hermano y ambos llevaron a Merluccio hasta el estacionamiento del lugar.
Los gritos despertaron a algunos vecinos, quienes llegaron a ver cómo los hermanos golpeaban a la víctima. Merluccio, ensangrentado, logró caminar unos pocos pasos, llegó hasta un árbol ubicado a nos 15 metros donde cayó mortalmente herido.
Cuando llegó una ambulancia, el médico constató que ya estaba sin vida. Presentaba cinco heridas de arma blanca en el abdomen, espalda y en una oreja.

Ruixo había solicitado ocho meses de prisión preventiva por el temor de que los imputados pudieran influir en los testigos. Víctima y victimarios vivían a 90 metros de distancia.

La jueza de Garantías Ana Malvido dispuso ocho meses de prisión domiciliaria para ambos.

El jueves por la noche la Policía los trasladó hasta el barrio cerrado Los Cerezos 1 de Plottier, pero el vecindario se opuso a que vivan temporalmente en la casa de una tía y tuvieron que regresarlos a la comisaría de Plottier.

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