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Martes 03 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Tras 448 días preso, Nahuel Gallo tuvo su primera cena en libertad

El gendarme argentino inicia su recuperación tras permanecer 448 días detenido en Venezuela.

Martes, 03 de marzo de 2026 a las 22:48
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La imagen es sencilla, pero poderosa: una mesa familiar, un plato de carne asada y tres personas abrazadas por el tiempo perdido. Después de 448 días de detención en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo volvió a compartir una cena con su esposa y su hijo.

El reencuentro ocurrió mientras Gallo continúa alojado en el Edificio Centinela, donde atraviesa un riguroso proceso de recuperación física y psicológica. Fue su esposa, María Alexandra Gómez, quien compartió el momento en redes sociales. Contó que él pidió algo que había extrañado profundamente durante su cautiverio: carne asada argentina.

No fue una noche más. Fue la primera vez que estuvieron los tres juntos después de 14 meses separados.

Gallo permanece bajo seguimiento médico integral. Equipos de la Gendarmería Nacional Argentina supervisan estudios clínicos, psicológicos, nutricionales y oftalmológicos. Incluso debió realizarse una tomografía en el Hospital Militar y continúa con controles exhaustivos para evaluar las secuelas del encierro prolongado.

Fuentes cercanas indicaron que durante su detención enfrentó condiciones adversas y restricciones en la atención médica, algo que su familia considera deliberado. “Durante 14 meses le negaron la salud”, sostuvo su esposa, quien dejó en claro que la prioridad absoluta es su recuperación integral.

A simple vista, explicaron allegados, se lo nota más delgado. Perdió varios kilos y aún está en proceso de reubicarse emocionalmente después del aislamiento. “Está evolucionando bien, pero todo es paso a paso”, remarcaron.

Mientras tanto, el gendarme recibe respaldo institucional. Compartió un almuerzo con autoridades de la fuerza y se analiza la posibilidad de otorgarle una condecoración. Oficialmente, es considerado víctima de una detención ilegítima.

También quedan cuestiones administrativas por resolver: su situación laboral, su destino de servicio -actualmente asignado en Mendoza, aunque podría trasladarse a Buenos Aires- y aspectos económicos pendientes tras más de un año fuera del país.

La familia, por ahora, mantiene bajo perfil. No hay contacto con la prensa y los tiempos los marca él. Pero su esposa anticipó que cuando esté preparado para hablar públicamente, denunciarán crímenes de lesa humanidad por lo que vivió durante su cautiverio.

Por ahora, la escena es otra: una mesa, una comida típica argentina y el intento de volver a empezar. Después de 448 días, el reencuentro fue el primer paso.

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