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Lunes 23 de Febrero, Neuquén, Argentina
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El entramado narco detrás de la primera tienda de conveniencia argentina en Puerto Madero

Desde 2009, la tienda Corner mi lugar fue la fachada para operaciones financieras del Cartel de Jalisco Nueva Generación, lideradas por Gerardo González Valencia, condenado en EE.UU. a cadena perpetua por tráfico y lavado de dinero.

Lunes, 23 de febrero de 2026 a las 12:21
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Cómo el Cartel de Jalisco usó una tienda en Buenos Aires para lavar millones

En 2009, en el exclusivo barrio porteño de Puerto Madero, abrió sus puertas la primera tienda de conveniencia de Argentina, denominada Corner mi lugar, modelo similar a los reconocidos Seven Eleven y AM/PM. La inversión inicial rondó los 2,5 millones de dólares, bajo la sociedad Círculo Internacional, integrada por inversores mexicanos vinculados al retail y encabezados por Pedro y Marcio Medina.

Sin embargo, este negocio aparentemente legítimo ocultaba vínculos con el narcotráfico internacional, específicamente con Gerardo González Valencia, conocido como 'Silverio', número dos de Los Cuinis y cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). González Valencia actuaba como brazo financiero del cartel y era buscado por Estados Unidos por tráfico de miles de kilos de drogas, incluyendo 280 kilos de cocaína transportados en un minisubmarino en 2017.

De empresario a narcotraficante

A pesar de su notoriedad, González Valencia apareció en Argentina en 2019 y logró mantenerse fuera del radar de las autoridades locales. Se estableció con su familia en un barrio en expansión de Buenos Aires, donde la presencia de extranjeros con grandes fortunas no despertaba sospechas. En México se aseguraba que había abandonado el narcotráfico para dedicarse a negocios legítimos, distanciándose de la influencia de su cuñado y de su hermano Abigael, 'El Cuini', antiguo líder del cartel.

Su defensa ante un tribunal en Columbia afirmó: “El señor González Valencia no eligió unirse a un cártel, más bien nació en una familia que supuestamente ha participado en operaciones de cárteles. Sin embargo, hizo la audaz elección de dejar la vida que le impuso su desafortunada educación cuando se retiró de la conspiración en 2009, comenzó una nueva vida y trasladó a su familia a Argentina y más tarde a Uruguay. Específicamente, comenzó una nueva vida al abrir una tienda de conveniencia en Buenos Aires en 2009, donde se mudó para administrar su negocio, que se expandió para incluir ubicaciones adicionales, antes de mudarse nuevamente con su familia a Uruguay para escapar aún más de cualquier afiliación pasada por su historia familiar”.

Durante esos años, parecía que este michoacano nacido en 1977 llevaría una vida honesta, lejos de las drogas, desarrollando su negocio en Buenos Aires y luego en Uruguay, donde también realizó inversiones comerciales e inmobiliarias.

No obstante, la Justicia estadounidense continuó persiguiéndolo. Lo acusaban de financiar la compra del minisubmarino cargado con cocaína descubierta en 2007 frente a las costas de California. Además, se sospechaba que estaba vinculado al tráfico de más de 15.000 kilos de droga, de los cuales el 70% abasteció el mercado estadounidense, según la delación de otro capo narco. También se investigaba su posible participación en el lucrativo negocio del fentanilo.

En 2013, la DEA interceptó una conversación entre 'Silverio' y un subordinado sobre “una transacción que está completa” y la división de beneficios, evidencia clave para solicitar su detención. Fue arrestado en Uruguay en abril de 2016 y extraditado cuatro años después.

A fines de 2022, con el objetivo de mejorar su situación judicial, admitió que entre 2003 y el 19 de abril de 2016 conspiró para importar y distribuir cocaína en Estados Unidos, y que financió la compra de droga en Colombia para su traslado a Centroamérica y México, previo a su distribución ilegal en territorio estadounidense.

Pese a esa confesión, la Justicia estadounidense consideró que sus operaciones fueron mucho más extensas y en julio de 2023 fue condenado a cadena perpetua en el Tribunal del Estado de Columbia.

Los efectos de sus actividades no se limitaron a EE.UU.: se estima que lavó cerca de 7 millones de dólares provenientes del CJNG mediante operaciones comerciales e inmobiliarias en Uruguay y Argentina.

En Uruguay, 'Silverio' compró el chalet Quincho Grande en Punta del Este por 2 millones de dólares a nombre de su esposa, Wendy Dalaithy Amaral Arévalo, detectado gracias a los Panamá Papers. También adquirió terrenos en Punta Ballena por 550.000 dólares y vehículos de alta gama por 100.000 dólares. Estas maniobras provocaron la detención de su suegro, Héctor Amaral, y un cambista de Piriápolis. Dos uruguayos empleados domésticos fueron acusados de asistir en el lavado de activos, tras movimientos sospechosos de casi 900.000 dólares entre 2011 y 2015.

En Argentina, un accidente de tránsito en diciembre de 2008 reveló la presencia de tres mexicanos ligados a una sociedad anónima con domicilio fiscal en Ituzaingó y dirección real en la casa de un taxista, Marcelo Arias, quien figuraba como titular del vehículo involucrado, lo que levantó sospechas sobre una red de prestanombres.

González Valencia residió en Puerto Madero y desde allí abrió Córner, mi lugar, como fachada para sus negocios. Inscribió Círculo Internacional SA, filial de Círculo México, y la Justicia descubrió que lavó 1,8 millones de dólares a través de esta estructura. Por ello, el juez federal Néstor Barral y el fiscal Sebastián Basso ordenaron la captura internacional de González y de varios cómplices, quienes nunca fueron localizados.

En mayo de 2023, Interpol Uruguay detuvo a Oscar Gilberto Calvete Voz de Sousa, empresario argentino señalado como lavador de dinero para el CJNG y Los Cuinis. Era buscado desde 2009 por su presunta labor como testaferro, manejando inversiones de la familia del Mencho y sus allegados en Uruguay, donde residía en un piso en Punta del Este.

Calvete habría conocido a González Valencia en Zapopan, Jalisco, y figuraba como miembro de Admon, una empresa uruguaya dedicada a “servicios de consultoría administrativa”. Su actividad fue señalada como fachada para introducir fondos ilícitos al sistema financiero legal, lo que motivó su pedido de captura internacional por la Cámara Federal de Casación de San Martín.

El tribunal observó movimientos de dinero entre Círculo Internacional S.A. en Argentina y Círculo Comercial Total de Productos SA de CV en México, con transferencias y depósitos en efectivo que permitían insertar recursos provenientes del narcotráfico en el mercado local.

Además, investigaciones previas indicaron que Calvete actuó como auditor y representante de la sociedad mexicana en Argentina, interviniendo en actos societarios y cambios de autoridades, según el Ministerio Público Fiscal.

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