La escena fue breve, pero suficiente para encender las alertas. En una recorrida de rutina por la calle Chimpay, en Cipolletti, efectivos de la Brigada de Apoyo Motorizada (BMA) detectaron una moto sin patente visible que circulaba de manera irregular. El conductor era un adolescente de 17 años.
La identificación fue inmediata. Al frenar el rodado y avanzar con los controles básicos, aparecieron los primeros datos que no cerraban. La moto era una Guerrero, pero el número de motor no coincidía: figuraba como Zanella 110 cc, con la numeración adulterada y prácticamente ilegible.
El chequeo del número de chasis terminó de completar el cuadro. Al cruzar la información con los sistemas oficiales, se confirmó que el vehículo tenía pedido de secuestro por robo. La moto, en realidad, estaba siendo usada con datos alterados para evitar su detección.
Por tratarse de un menor, el procedimiento se manejó con cuidado. Se dio intervención a un adulto responsable y se dispuso el traslado del adolescente junto al rodado a la comisaría correspondiente, donde se continuaron las actuaciones judiciales.
El caso no es aislado. En los controles preventivos, las motos sin patente o con numeración adulterada suelen aparecer como una señal temprana de otros delitos. Por eso, estos patrullajes buscan detectar irregularidades antes de que escalen.
El rodado quedó secuestrado y la situación del menor quedó a disposición de la Justicia. Una intervención corta, en una calle común, que terminó revelando una historia distinta detrás de una moto que no debía estar circulando.