La causa no explotó de un día para el otro. Se fue armando, con datos sueltos, movimientos observados y direcciones que aparecían y desaparecían del radar. Así, la investigación por amenazas graves empezó a tomar forma y terminó señalando a un hombre que se movía entre dos domicilios de Cipolletti.
Con esa información, llegó la orden judicial. Cerca del mediodía, los allanamientos se pusieron en marcha casi en paralelo. El primero, en una vivienda vinculada directamente al sospechoso, no dejó novedades. Puertas abiertas, recorrida completa y acta cerrada. Nada más.
El segundo escenario fue distinto. La casa, ubicada sobre Salvador Kossman al 3700, pertenece a la hermana del acusado. Allí, en el patio, cuatro plantas de marihuana cambiaron el rumbo del operativo. El hallazgo fue claro y obligó a dar intervención a la Justicia Federal de Roca, porque el expediente ya no era solo provincial.
Mientras eso ocurría, el hombre señalado como autor de las amenazas fue localizado y trasladado a la comisaría. No quedó detenido, pero sí formalmente notificado en una causa por abuso de arma y amenazas, dos figuras que ahora siguen su curso en la Justicia.
El procedimiento no resolvió todo, pero cerró una etapa. La investigación que había empezado con mensajes y episodios de intimidación terminó con un allanamiento, un hallazgo inesperado y un sospechoso ya identificado, con nombre, domicilio y causa abierta. A partir de ahora, el expediente hablará en tribunales.