El caso que sacude a Cipolletti no da respiro: el presunto asesino de Agustín Troncoso sigue libre y se mueve con impunidad por la ciudad. Según testimonios, Agustín Ricardo Morales fue visto en zonas del río Negro, en fiestas privadas y hasta en boliches céntricos, mientras la familia del joven asesinado reclama a la policía mayor celeridad en la investigación.
La mamá de Agustín, Vanina, junto al abogado querellante Lucas Dumigual, se reunió con el comisario Balboa en la Plaza San Martín. Allí plantearon la demora en la captura y el miedo de los testigos a declarar, debido a los antecedentes de Morales y su presunta vinculación con una banda criminal que opera en Río Negro y Neuquén.
Un crimen brutal que dejó huella
Agustín Troncoso tenía 26 años, era tatuador y amante del dibujo. Había llegado a Cipolletti en noviembre, con trabajo estable y proyectos personales. Todo cambió el 7 de diciembre, cuando fue atacado en el asentamiento 2 de agosto. La autopsia reveló heridas defensivas en los brazos y una puñalada fatal debajo de la axila que le atravesó la aorta y el pulmón. Murió en apenas cuatro minutos por la pérdida de sangre.
Lejos de haberse fugado, Morales habría permanecido en Cipolletti. Taxistas y vecinos aseguran haberlo visto en distintos puntos: desde el río hasta fiestas privadas y boliches. La familia habla de una “red de encubrimiento” que le permite moverse con cierta libertad. Un vecino incluso lo vio salir del auto de Troncoso y marcharse a paso rápido por las calles del barrio tras el ataque.
La familia de la víctima insiste en que hay elementos que faltan: el equipo de tatuador de Agustín nunca apareció, tampoco sus lentes, indispensables por su miopía y astigmatismo. Para ellos, son indicios de que el crimen tiene más aristas y que la investigación necesita avanzar con mayor firmeza.