El hombre se presentó en la sede del Juzgado de Paz, aguardó su turno y denunció por violencia familiar al supuesto amante de su pareja. El despechado, delante de los empleados, lanzó una frase tan inquietante como desconcertante: "si a él le pasa algo, yo nada que ver". Ante la sorpresa de la pequeña y deteriorada sede judicial de Allen, que siempre está atestada de gente, pidió una prohibición de acercamiento. Sin embargo, el planteo fue desestimado por no encuadrar en la ley vigente, dejando expuesta una denuncia cargada de celos, sospechas y bastante desvarío.
Todo comenzó cuando el hombre, que aseguró estar en pareja desde hace 15 años con una mujer de 55 años, decidió llevar su drama sentimental al ámbito judicial. Según su relato, desde hace unos cuatro años su pareja habría iniciado una relación paralela con otro hombre del entorno familiar, una situación que, lejos de resolverse puertas adentro, terminó explotando en la sede de Eva Perón al 300.
Sin embargo, lejos de relatar hechos concretos de violencia, el denunciante se limitó a contar que habló con el supuesto tercero en discordia y que le pidió que se alejara de la mujer. Pero, según sostuvo, la respuesta fue exactamente la contraria: el hombre le habría iniciado una causa judicial, lo que terminó de encender su enojo y su paranoia.
A partir de ahí, el relato empezó a desdibujarse. Dijo que días después el "pata de lana" volvió a aparecer en la casa de la mujer y que ella misma le aclaró que no pensaba cerrarle la puerta porque había sido amigo de su hijo fallecido. Un dato sensible, sí, pero que no alcanza para configurar una situación de violencia familiar, como pretendía el denunciante.
Como si fuera poco, el denunciante agregó que buscó a su supuesto rival en Facebook, que sabe que "anda por la ciudad" y que no quiere que se le acerque. Pero el punto más llamativo llegó con una advertencia que encendió todas las alarmas: pidió que quedara claro que "si a él le pasa algo, yo nada que ver", una frase más propia de una novela policial que de una denuncia formal.
Con ese combo explosivo, solicitó una prohibición de acercamiento y que el amante "se abstenga de ocasionar actos molestos o violentos" hacia su persona. Sin embargo, la historia se desinfló rápidamente cuando fue analizada por el equipo del Juzgado de Paz. Se resolvió desestimar la denuncia al considerar que no encuadra en la Ley 3040, que regula la protección integral contra la violencia en el ámbito de las relaciones familiares. La resolución fue clara: la norma alcanza a parejas, ex parejas, convivientes, familiares directos y personas con vínculos parentales o de dependencia. Pero nada dice de amantes, como en este caso.