La escena se repite y cansa. La plaza del barrio Luis Landriscina de Chimpay volvió a ser atacada por vándalos que no entienden nada, que rompen lo que es de todos y terminan perjudicando siempre a los mismos: los chicos, que hoy no pueden jugar tranquilos porque el lugar está destruido.
En las últimas horas, se robaron un banco de la plaza y provocaron distintos destrozos en el mobiliario. Bancos rotos, estructuras dañadas y un espacio que debería ser de encuentro y juego convertido en un problema. Desde la Municipalidad fueron claros: no es un hecho aislado. Este tipo de ataques se vienen repitiendo no solo en esa plaza, sino también en otros espacios recreativos de la ciudad. Y cada vez que pasa, el daño no es solo material: se rompe la convivencia y se les quita a los pibes un lugar para ser chicos.
Además, remarcaron algo que muchos parecen olvidar: los arreglos se pagan con plata pública. Es decir, con recursos que salen del esfuerzo de toda la comunidad. “Son bienes de uso común, que pertenecen a todos y todas. Cada daño afecta a las familias que utilizan la plaza a diario”, señalaron desde el Ejecutivo local.
Mientras tanto, los vecinos miran con bronca cómo unos pocos arruinan lo que debería cuidarse, y cómo los chicos terminan jugando entre restos rotos o directamente sin poder usar la plaza. Un sinsentido total. Por eso, desde el Municipio pidieron la colaboración de la comunidad y solicitaron que ante cualquier movimiento sospechoso se avise de inmediato a la Policía. La idea es cortar con esta cadena de vandalismo que no suma nada y resta mucho.