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Miércoles 04 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Se querían quedar con la casa que ocupan, pero la Justicia descubrió que mentían

Dos hermanos reclamaron una vivienda por usucapión en Choele Choel, pero la Justicia rechazó el pedido por inconsistencias en el relato, pruebas débiles y dudas sobre quién ejerció realmente la posesión del inmueble.

Miércoles, 04 de febrero de 2026 a las 17:44
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Intentaron quedarse con la casa que ocupan y la Justicia los dejó al descubierto

Lo que parecía una historia de toda la vida terminó chocando contra la realidad de los tribunales. Dos hermanos de Choele Choel quisieron quedarse con una casa por la vía judicial, asegurando que era el hogar donde crecieron, pero la Justicia les cerró la puerta. El motivo fue simple y contundente: su propia historia no fue clara y las pruebas no convencieron.

Según contaron, la vivienda habría sido comprada por sus padres hace unos 60 años, en una operación informal de la que nunca apareció ningún papel. El supuesto vendedor quedó en el recuerdo, pero el boleto de compraventa jamás apareció, y eso ya complicó el panorama desde el arranque.

Pero en una parte de la demanda, los hermanos dijeron que el terreno era un baldío y que ellos mismos lo limpiaron, lo cercaron y construyeron. Sin embargo, más adelante afirmaron que sus padres se instalaron allí en 1960 y que ellos crecieron en esa casa desde chicos. Esa confusión fue suficiente para que el juez de Choele Choel rechazara el pedido. Los hermanos apelaron, pero la historia tampoco convenció a la Cámara Civil de Roca, que confirmó el fallo y volvió a marcar los errores del planteo.

Otro punto que jugó en contra fue el tiempo. Los hermanos dijeron que eran dueños desde hacía más de 30 años, pero al revisar las fechas, los jueces advirtieron que ni siquiera había pasado ese tiempo desde la muerte del padre. Eso dejó flotando una duda grande: ¿eran dueños de hecho o solo hijos que siguieron viviendo en la casa familiar?

Las pruebas tampoco ayudaron demasiado. Presentaron un solo testigo, que no fue claro, y algunos recibos de luz, agua y gas. El problema es que casi todos esos papeles eran recientes, muy cerca del inicio del juicio, y no servían para demostrar que la casa había sido suya durante tantos años como decían.

Con ese escenario, la Justicia fue tajante. Dijo que el relato era confuso, que no dijeron toda la verdad y que no se podía premiar una historia que no cerraba. Resultado final: la casa no será de ellos y seguirá a nombre de quien figura en los registros oficiales.

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